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«La palabra y los hechos contra el escándalo de querer enmudecer la realidad»

De lo uno a lo otro

abraham. | 27 Jul 2010 | 1 opinión

No hace mucho Richard Price, autor de novelas feroces y delicadas y guionista de la serie televisiva The Wire, declaraba que él era uno de esos idiotas que todavía se consideran de izquierdas. Es una confesión casi conmovedora, y un aviso más del agotamiento general del discurso de la izquierda. A diferencia de lo que ocurrió entre los años sesenta y los ochenta, ser de izquierdas ya no mola: hoy lo que mola es decir que la izquierda y la derecha ya no existen, o que la izquierda es más reaccionaria que la derecha, o que la derecha da lo mismo que la izquierda; todo menos decir que uno es de izquierdas, cosa que al parecer ya solo se atreven a decir quienes han convertido el ser de izquierdas en un acto de autobombo o en algo hueco, blando e intercambiable. El espectáculo es extraordinario. Dicho esto, ¿existe alguna esperanza de renovación para la izquierda? Debe de existir, digo yo; y si existe, yo no descartaría que viniera de la derecha, del mismo modo que la renovación de la derecha vino de la izquierda. Bien pensado, es lógico: al fin y al cabo es lo que ha ocurrido casi siempre. Por no salirnos de España, aquí la gran renovación del discurso de la izquierda se produjo cuando a mediados de los años cincuenta un grupo de gentes muy diversas procedentes de la derecha –de Dionisio Ridruejo a Javier Pradera o Manuel Sacristán– propusieron o fomentaron un discurso de reconciliación nacional que 20 años después desembocó en la transición política. Inversamente, a partir de los años ochenta empezó en todas partes un trasvase desde la izquierda a la derecha que 20 años después cuajó en España en unos Gobiernos de derechas tan plagados de antiguos radicales izquierdistas que algunos viejos rojos inamovibles los consideraban demasiado radicales para ellos… Bromas aparte, las cosas fueron más o menos así. Y lo raro es que tantos años después sigan siéndolo, y que, a menudo con la intención teórica de socavar los clichés de la izquierda, algunos antiguos izquierdistas difundan los clichés de la derecha sin advertir que ello no los convierte en provocadores, sino en obedientes seguidores rezagados de una moda intelectual de hace 30 años. Ahora bien, ¿existe lo contrario? ¿Existe ahora mismo quien haya pasado de la derecha a la izquierda? ¿Existe eso que en los años setenta era casi puro gregarismo y ahora casi sería provocación?

Seguir leyendo “De lo uno a lo otro” de Javier Cercas.

La máxima individualización

abraham. | 27 Jul 2010 | 2 opinan

«Con la centralidad del trabajo se disipa la “conciencia de clase“, que en el siglo que acaba de empezar ha desaparecido casi por completo. La mayor parte de la población se identifica cada vez menos por el oficio, y más por el sexo, la edad, la nacionalidad, el origen regional… o si son del Madrid o del Barça. Se asume que es menester vivir de un curro, siempre precario, aceptar cambiarlo de continuo y, en los trechos en los que no se obtenga ninguno, recibir sin el menor desdoro la “ayuda o salario social”.

El individuo ha dejado de identificarse por el trabajo al que acude, al fin y al cabo una cuestión de suerte cambiante sobre la que poco se puede influir. Sabe que el capital únicamente lo necesita como consumidor. El gran aporte del capitalismo en su última versión es haber conseguido la máxima individualización en el puesto de trabajo, pero también en cuanto consumidor.»

Puedes seguir leyendo las reflexiones planteadas en el artículo de opinión “El declive del poder sindical” de Ignacio Sotelo.

La realidad…

abraham. | 24 Jul 2010 | 1 opinión

Otros mundiales pendientes

abraham. | 18 Jul 2010 | 1 opinión

| Benjamín Forcano |

Corrió por España entera la ilusión y el coraje que La Roja metió en las venas de todo el país. Al equipo juvenil, entusiasta y cohesionado, lo empujó toda España. El gol contra Holanda explosionó todos los sentimientos y fue el instante más gratificante de la victoria.

Hay otros goles, otras copas que merecerían nuestra apuesta y coraje colectivos. Formamos parte de ese gran equipo de la humanidad, con más de 6.000 millones de socios. Y hay otros mundiales que nos esperan para lograr el primer gol mundial contra la explotación, el hambre, el analfabetismo, la violencia terrorista, el armamentismo, la guerra, la degradación del planeta. Goles que podremos celebrar con nuestras banderas en las calles y fuentes de nuestras ciudades, en ruedas de música y fraternidad. Juntos podemos. ¡A por ellos!

Nos lo ha dicho bien fuerte África. Por allí nos paseamos -televisivamente- y por unas semanas la vistieron de fiesta. Llegaron reinas, príncipes, eufóricos visitantes de todas partes. Pero para todos nosotros pasaron al ocultamiento los 2.000.000 de niños huérfanos, los 300.000 chicos presos del VIH, miles y miles de niños que por mala nutrición, falta de atención sanitaria, enfermedades evitables, abuso y violencia sexual mueren diariamente antes de llegar a los cinco años. No había en Sudáfrica 1.500 millones de dólares para combatir el SIDA. Sí hubo 4.000 millones para montar el gran Mundial.

Enmudecieron las vuvuzelas. Se apagaron las luces fulminantes de la parafernalia de la FIFA, se desmontaron los restaurantes, se fueron los alegres visitantes dejando tiradas las migajas y llevándose el lamento aturdidor de las vuvuzelas, monocorde sonido de un continente sojuzgado. ¡Son otros mundiales los que nos esperan.

Haití, seis meses después del terremoto

abraham. | 17 Jul 2010 | 1 opinión

| Amy Goodman |

El 12 de julio se cumplieron seis meses del devastador terremoto ocurrido en Haití, en el que murieron 300.000 personas y tras el cual gran parte del país quedó en ruinas. 1,8 millones de personas viven en campamentos precarios, en condiciones sanitarias inadecuadas, o inexistentes, sin electricidad y con muy poca seguridad, así como también sin ningún tipo de resguardo del calor intenso y las lluvias cada vez más fuertes. La violación, el hambre y la desesperanza son amenazas constantes para la gente que está atrapada en los campamentos. Hace seis meses, el mundo pareció unirse en el compromiso de ayudar a Haití a recuperarse. Ahora, medio año después, los escombros siguen en el mismo lugar, y el sufrimiento envuelve los campamentos, sofocados por el calor, empapados por la lluvia.

Luego de aterrizar en Haití, viajamos a uno de los más de 1.350 campos de refugiados, el Campamento Corail. Este campamento fue emplazado cerca de Titanyen. Allí se arrojaban los cadáveres durante el primer golpe de Estado contra el Presidente Jean-Bertrand Aristide. Tras el terremoto, el lugar fue utilizado como fosa común improvisada.

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Millonarios en tiempos de crisis

abraham. | 16 Jul 2010 | 1 opinión

Un grupo de 51 millonarios y multimillonarios propuso pagar al fisco un nuevo impuesto, equivalente a 10 por ciento del total de los ingresos anuales de cada uno para aliviar los problemas tributarios del Estado.

Se hacen llamar “club de la riqueza”. Todos son empresarios que han acrecentado su fortuna en los últimos años y que ahora, según plantearon en una carta a la máxima autoridad del Estado, quieren contribuir a aliviar los problemas de gasto en épocas difíciles aportando ese nuevo tributo cada año, durante la próxima década.

Todo esto es real y ocurre en este momento… en Alemania.

Leer más en La Jornada.

¿Alguien más se dará por aludido?.

Encuesta | Debate del estado de la Nación

abraham. | 15 Jul 2010 | 1 opinión

Se apagaron los focos, el espectáculo y el esperpento, y me pregunto:

¿Te ha interesado el Debate del estado de la Nación?

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El reino mágico. El futbol según Galeano

abraham. | 13 Jul 2010 | 1 opinión

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el futbol es un reino mágico donde todo puede ocurrir. El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

• Insólitos fueron los 10 estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar, en uno de los países más injustos del mundo.

Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta, aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del futbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.

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¡Mecano en Mercadona!

abraham. | 12 Jul 2010 | 1 opinión

Activistas de la Plataforma de Apoyo Político al Pueblo Saharaui y colaboradores entran en diferentes Mercadonas y organizan un musical para denunciar que las latas de conservas de pescado de Hacendado (su marca blanca) procede de las aguas del territorio del Sáhara Occidental, ocupado ilegalmente por Marruecos.

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La legalidad internacional señala que un país ocupante no puede aprovecharse de los recursos naturales del país ocupado. Por tanto, todos los productos del Sáhara Occidental que son exportados por Marruecos son productos robados al pueblo saharaui; un pueblo que está dividido desde hace 35 años entre campamentos de refugiados y los territorios ocupados.

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La elección es nuestra: ciudadano o consumidor

abraham. | 10 Jul 2010 | 1 opinión

«(..) Durante los últimos años, el marketing se ha impuesto en el mundo de la política. Al líder se le ha otorgado el rango de producto. Los ciudadanos nos hemos convertido en codiciados consumidores y nuestros votos, en devaluada moneda de cambio. El debate ideológico ha quedado arrinconado por la verborrea de un agente comercial salpicada de frívolas promesas publicitarias o de pueriles amenazas sobre la llegada del lobo. La política se ha banalizado y las encuestas deciden los cambios en el diseño de las etiquetas. Pero un voto debería tener mayor trascendencia que elegir una lata de tomate en un lineal del supermercado, especialmente si no se desea sufrir el mismo final que la lata cuando el comprador la da por agotada.

En una sociedad marcada por las leyes del consumo y adormilada por años de bienestar, el ciudadano se siente cada vez menos responsable de todo. Su tolerancia al riesgo se ha tornado ínfima y cree poder exigir a papá Estado la solución inmediata de todos sus problemas. Pero el espejismo se hace añicos ante la crisis y la sombra de la estafa planea sobre la clase política. Yo te di mi voto, yo te compré, ¿por qué no arreglas todo esto? Una mala compra, piensa el elector, otro trasto inútil, y busca en vano las condiciones de devolución en la letra pequeña de su voto.

Y cuando las ventas bajan, ya se sabe, entran en juego las ofertas dos por uno y las promociones agresivas. O, lo que es igual, la indefinición en el discurso para tratar de atraer al mayor número de votantes y la guerra sin cuartel a la oposición. Una dura contienda sin remilgos en la que no se duda en traicionar la propia coherencia si eso desgasta al contrario. El mensaje se simplifica. O conmigo, o contra mí. Se huye de los puntos de encuentro y las opiniones discrepantes se consideran un ataque. La tolerancia no cotiza en este mercado de valores y la sociedad oscila peligrosamente hacia la indiferencia o la intransigencia.

El pensamiento crítico se está convirtiendo en una rara avis y los medios de comunicación no siempre son ajenos a la falta de racionalismo. A veces, por la excesiva carga de opinión entreverada con la información. A veces, por convertir su espacio en el escaparate de los productos políticos, erigiéndose en altavoz de las acusaciones, declaraciones o intoxicaciones. Eslóganes más eslóganes. Es incuestionable el valor del periodismo en la denuncia de los abusos del poder. Pero ya es más discutible el papel de juez que algunos medios se han otorgado, condenando sin rubor a los políticos del color contrario a su línea de opinión. Juicio sin derecho a la defensa y cuyo único fallo es la devaluación de la política. El desprecio de los ciudadanos.

La abstención crece a ritmo vertiginoso para vergüenza del espíritu democrático y no se observan en el mercado fórmulas mágicas capaces de invertir la tendencia. Parece urgente establecer nuevos puentes de diálogo entre ciudadanos y políticos, fomentar plataformas de pensamiento, donde las discrepancias sean acogidas como una fuente de enriquecimiento y los esfuerzos se destinen a la construcción de mejores modelos de relación y organización. Espacios alejados del marketing y sustentados en un compromiso mutuo de respeto a la verdad y la honestidad. Suena a utopía. Y eso es lo terrible. Porque si dejamos de creer en nuestra capacidad de transformación y mejora, renunciamos a ejercer el poder. La elección es nuestra: ciudadano o consumidor.»

Del texto “El desprecio de los ciudadanos” que escribe Emma Riverola.

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Yo paro | 29 septiembre 2010La portada que jamás publicará FortuneManifestación María José CarrascosaRed s@osteniblePor el regreso al Sáhara de Aminetu HaidarNo acepto vuestras disculpas

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