“Esto no me devuelve a mi hijo”

Michael Berg, cuyo hijo Nicholas, de 26 años, fue decapitado en Iraq en mayo del 2004, supuestamente por el mismísimo Al Zarqaui, declaró que no siente ningún alivio por la muerte del terrorista. Preguntado qué le daría satisfacción, Berg, activista contra la guerra y candidato al Congreso por los Verdes, dijo: “El fin de la guerra y librarnos de George W. Bush“.

En entrevista telefónica desde su casa en Wilmington (Delaware), Michael Berg manifestó: “No tengo ninguna sensación de alivio, sólo tristeza porque otro ser humano haya tenido que morir”. En repetidas ocasiones, Berg ha responsabilizado al presidente Bush y al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de la muerte de su hijo. “Como dijo el poeta John Donne, la muerte de cualquier hombre me disminuye. Esto no me devuelve a mi hijo, tan sólo trae consigo un nuevo ciclo de venganzas”.

Más en La Vanguardia

Actualizo. Leo en Escolar.net una reflexión de Robert Fisk titulado “No acelerará el fin de la guerra“, que contradice algunas opiniones respecto a un cambio de rumbo en la guerra de Irak.

Henos aquí, pues, ante otra misión cumplida. El hombre inmortalizado por los norteamericanos como el terrorista más peligroso desde el último terrorista más peligroso ha sido abatido por los norteamericanos. Un ex chapero jordano incapaz siquiera de amartillar y cargar un arma ha saltado por los aires en el curso de un ataque de la fuerza aérea estadounidense para que, a continuación, los señores Bush y Blair pudieran jactarse de su final. ¡Y de él nos protegían nuestros líderes! ¡Qué flaca es nuestra memoria!

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