Rebajas fiscales peligrosas

Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda de la Universidad del País Vasco.

En los últimos años en España se ha producido una reducción tanto del IRPF como del Impuesto de Sociedades. A esto, se añade la próxima eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio. El proceso de reducciones fiscales parece que no ha finalizado, ya que con motivo de la campaña electoral los partidos mayoritarios se han embarcado en una especie de subasta de ofertas a los contribuyentes-electores. Ante esto, quizá convenga plantearse cuál es la causa de estos recortes tributarios y, más importante, cuáles son los costes de estos recortes en términos de prestaciones públicas y equidad del sistema fiscal.

De entrada, hay que señalar que las reducciones fiscales no se pueden justificar porque los impuestos o el gasto público en España sean elevados. Los impuestos están entre los más bajos de los países avanzados de la UE e incluso varios de los nuevos miembros como Bulgaria o Hungría tienen impuestos más altos. Como reflejo de esto, España gasta mucho menos en casi todas las actividades públicas que la mayoría de los países avanzados de la UE. Además, las deficiencias son evidentes en casi todas las áreas: Sanidad (atención precaria, listas de espera, prestaciones no cubiertas), Educación (fracaso escolar elevado, resultados educativos mediocres en comparaciones internacionales, no gratuidad libros), Justicia (retrasos en la resolución de juicios), Obras Públicas, etcétera.

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