Basura económica

“La crisis dejará muchas víctimas. Espero que una de ellas no sea la confianza en la vigilancia de las autoridades ni en la autorregulación financiera”. Ha dicho Alan Greenspan, vocero neoliberal y ex presidente de la Reserva Federal de EEUU.

Y el problema radica, precisamente, en la falta de regulación financiera y en la consagración absoluta del dinero. La desregulación y la voracidad del beneficio que caracteriza este capitalismo financiero, ha encontrado en los fondos e hipotecas basura -que gestionan más de 1.600 millardos de dólares en el mundo- la herramienta para crear un circuito incontrolado e imparable de enriquecimiento. Su falta de regulación y control les dota de una gran operatividad y de una tremanda vulnerabilidad, como está sucediendo ahora. Tan sólo Angela Merkel, situada en el centro-derecha, se le ha oído proponer una regulación a estos fondos, mientras la izquierda política mira el tendido.

Por eso, las declaraciones del vocero Greenspan queriendo “proteger el mal” que “dejará muchas víctimas”, estás cargadas de cinismo. Visto desde su perspectiva es hasta normal. El problema radica en la falta de otras voces que lo desacrediten. Mientras tanto, protección social para las víctimas, que las habrá y que tendrán rostros concretos.

¿Estamos en la antesala de un shock económico? ¿Será inevitable que vengan tiempos donde los rapiñas seguidores de Friedman, con sus soflamas, solicitarán que se profundicen en las reformas que más les gustan?.

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Glosario.

Subprime mortgage. Créditos hipotecarios de alto riesgo de impago superior a la media del resto de créditos.

Hedge funds. Fondos basura, gestionado por sociedades profesionales que cobran comisiones sobre resultados obtenidos y no disponible para el público de forma general dado que requiere importes mínimos de inversión muy elevados. Persiguen rendimientos absolutos en lugar de rendimientos relativos basados en un índice de referencia.

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