Capitalismo de casino

Informe CSI. Cuando la casa siempre gana: Capital privado, fondos especulativos y el nuevo capitalismo de casino. (pdf).

No crean en la publicidad: los fondos de capital privado y los fondos especulativos han sido muy sobrevaluados como oportunidades de inversión. Algunos de esos fondos efectivamente tienen una trayectoria de altísimos rendimientos -al igual que la tienen otros fondos mutuos de inversión – pero, en general, los fondos de capital privado han tenido un bajísimo rendimiento durante las últimas décadas mientras que los fondos especulativos llevan así dos años o más.

El vertiginoso aumento actual de las compras de empresas con fondos tomados en préstamo es parte de una locura especulativa que está haciendo que a diario baje la calidad de las empresas que son objeto de tales adquisiciones y que sus precios aumenten. Esto está creando una burbuja. Esta burbuja, al igual que sucedió con otras burbujas especulativas -desde los bienes inmuebles hasta los mercados de valores- ha reventado.

El endeudamiento en que están incurriendo actualmente los fondos de capital privado y los fondos especulativos representa un gran riesgo para la estabilidad de los mercados financieros. Muchos fondos están tan endeudados que si cambian las condiciones del mercado corren el riesgo de no poder cumplir con sus obligaciones. Debido a su creciente tamaño, pueden a dar inicio a un efecto dominó, con consecuencias perjudiciales para los grandes mercados financieros.

Aunque las directivas de esos fondos sostienen lo contrario, el creciente dominio de los fondos de capital privado y de los fondos especulativos en el mundo corporativo está socavando la factibilidad y la competitividad a largo plazo de las empresas individuales y de las economías en general. A estos modelos especulativos no les interesa en demasía ninguna inversión que no sea rentable en un lapso de un par de años.

En el modelo de los fondos de capital privado, los riesgos y las recompensas se reparten de manera muy despareja. Los trabajadores cargan con la mayor parte de los riesgos, costos y sacrificios, mientras que los gerentes de esos fondos se embolsan las ganancias. Esto constituye una injusticia básica -del más cruel tipo de capitalismo- y debe reglamentarse a fin de que se repartan tanto los riesgos como las ganancias.

Quienes más ganan en el juego de los fondos de capital privado son sus gerentes, no los inversores, ni los empleados, consumidores o público en general. Invertir en un fondo de acciones privadas en realidad es como apostar en un casino: a veces se gana mucho, otras, se pierde todo. Pero la casa siempre es la que se queda con la mayor tajada.

Las empresas de acciones privadas están ahora sacándole el jugo a las empresas y agobiándolas con deudas, hasta tal punto que ponen en peligro el futuro de lugares de trabajo donde están empleadas centenares de miles de personas.

Los fondos de capital privado y de los fondos especulativos activistas tienen como línea de conducta procurar desvergonzadamente recortar todos los gastos posibles. Algunos de esos esfuerzos suelen consistir en ejercer presión sobre los salarios, prestaciones y condiciones de trabajo, negarse a llevar a cabo negociaciones colectivas y hostigar directamente a los trabajadores que forman sindicatos.

Se necesita reglamentar de manera enérgica tanto el funcionamiento de los fondos de capital privado como el de los fondos especulativos. Los códigos de conducta y otras disposiciones voluntarias son una autorreglamentación que no es suficiente.

Solamente el accionar gubernamental puede reducir los efectos externos y la directa explotación que efectúan esas actividades inversionistas. Se necesita verdaderamente una reglamentación nueva e innovadora. En este informe se explica cómo se lo puede hacer.

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