¿EREs a la carta?

Hace unos días, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, hacía unas declaraciones en las que solicitaba:

1) Abaratar el despido.
2) Expedientes de Regulación de Empleo (ERE’s) más “rápidos”, sin el filtro del control administrativo.

He dedicado algún tiempo, junto a unas compañeras, a analizar la situación económica y financiera de algunas empresas aragonesas que presentaron ERE’s para elaborar contrainformes económicos, es decir, contraargumentar a las empresas los motivos alegados para el despido temporal o indefinido de sus trabajadores.

He aquí un ejemplo:

  • Empresa hormigonera. Estima que en este año puede tener unas pérdidas próximas al millón de euros -son predicciones de la empresa, no resultados objetivos-. Los años precedentes siempre han obtenido beneficio.
  • Seis meses antes de presentar el ERE que afectará a un tercio de la plantilla (casi a 100 trabajadores), los socios vendieron la empresa a una multinacional India por un valor de 45 millones de euros.
  • El reparto de dividendos -la parte del beneficio que se reparten los socios capitalistas- se incrementa el último año un 81% (de 298.000 a 540.000 euros).
  • La Memoria presentada por la empresa señala que el crecimiento de volumen de negocio, en el último año, ha sido del 6,42% respecto del año anterior.
  • El grupo posee otras sociedades en Barcelona y China. Pues bien, la actividad comercial e industrial en China de la sociedad crece un 20% el último año.

Esta es la historia de una empresa que se ha llevado por delante a 100 trabajadores y a sus familias. Fue un ERE de extinción. Es decir, ya nunca volverán a sus puestos de trabajo. A ellos nunca les repartieron dividendos. Ni siquiera el filtro de la Administración sirvió. Por desgracia existen muchas historias similares.

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