Cementerio de barcos y hombres

La historia que nos cuenta Ana Gabriela Rojas en EPS con el titulo «Cementerio de barcos y hombres«, es de los reportajes periodísticos más entrañables de los últimos que he leído, por su contenido sensible y por lo aprendido. A lo largo del texto, uno descubre el destino de los barcos que quedan en desuso y las implicaciones de su desmontaje en la gente trabajadora que tiene «una de las profesiones más peligrosas del  mundo».

Los trabajadores acarrean en sus hombros las planchas de acero, pesadísimas y a veces todavía calientes por los cortes. Con caras curtidas por la resignación de una vida sin futuro, se mueven como autómatas. Con un calor sofocante, caminan entre las moles de acero lo más lentamente posible, pero sin parar para no irritar a los capataces que se esconden bajo sombrillas. Los obreros llevan estos trozos de esqueleto metálico a los camiones que los transportarán a las plantas que harán de ellos varillas para la construcción. Así pasan hasta 16 horas al día.

Ahora que estamos a las puertas de la II Jornada Mundial por el Trabajo Decente, lo retratado por Ana, en el fondo del asunto, se asemeja a otras tantas profesiones, realizadas en lugares cercanos y remotos, que basan su «negocio» en externalizar el riesgo a costa de explotación y pérdida de vidas.

Los dueños de los buques, la mayoría de los países ricos, están «externalizando sus costos»: evadiendo su responsabilidad de pagar por tratar apropiadamente las sustancias tóxicas que contienen. Con el desmantelamiento en la playa es imposible evitar que los residuos queden en las costas. La absoluta mayoría de toneladas y toneladas de desechos de cada barco no es correctamente tratada o es quemada a cielo abierto. Además, están exponiendo a estos trabajadores a la muerte, por accidentes o por contacto con sustancias peligrosas. «Es un acto criminal», repite incansablemente Puckett.

Acompañan a la historia las fotos de Salva Campillo realizadas  en blanco y negro, me viene a la memoria el estilo Salgado en «Workers«,  y tampoco requieren una larga explicación: su mirada es transparente.

Por el número de votos que tiene la noticia, intuyo -con riesgo de equivocarme-, que este excelente trabajo periodístico ha pasado desapercibido, les invito ha adentrarse en el y a movilizarse el próximo 7 de octubre, por ellos también, que son como nosotros y vosotras: trabajadores y trabajadoras.

Autor | Salva Campillo

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