La frontera de los sueños rotos

«-A usted le cobraría 1.000 pesos, pero la mayor parte no es para mí, es para que la mafia me deje pasar. Pero usted no es mexicano, ¿no?
-No, soy español, pero quiero acompañar a unos amigos salvadoreños que quieren cruzar.
-¿Salvadoreños? A esos les cobramos más. 1.500 pesos.
-¿Y eso?
-Son las reglas. Las ponen las mafias, no yo.
-¿Y en eso está incluido el porcentaje del coyote?
-No, hombre, no [el chófer se ríe de buena gana, una risa que significa algo así como «este tío es imbécil»]. El coyote es aparte. A ese le tendrá usted que pagar mucho más. Un buen coyote le cobrará 1.000 dólares por dejarlo en Estados Unidos.
-¿Y dónde consigo yo un coyote?
-Pero, hombre, cómo me pregunta usted eso… Mire a su alrededor. Este es el pueblo de los coyotes, de los polleros…»

Decenas de ‘sin papeles’ tratan de cruzar cada día hacia Arizona por el desierto mexicano de Sonora. Reportaje de Pablo Ordaz.

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