100 días para el Ministro de Trabajo

La cartera de Trabajo va a ser una de las más complicadas de gestionar, no solo por el conflicto abierto que tiene con los sindicatos sino también por las reformas que quedan por hacer: negociación colectiva, pensiones y políticas activas de empleo; pero sobre todo por la imperiosa necesidad de generar empleo. Leyendo la entrevista publicada en el diario El País, extraigo estas conclusiones.

I. El Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, está a favor de la reforma laboral, hoy Ley 35/2010, que motivó la pasada huelga general del 29 de septiembre. Por lo tanto, el conflicto sindical lo sigue teniendo abierto. No es una cuestión menor recordar que las organizaciones sindicales exigen rectificación y a ésta, ni se le espera. De sus palabras se deduce una posible negociación del desarrollo de la ley.

II. Es un hombre que va más allá de tener el carné en la «mesilla de noche». Es muy de su sindicato por el cual,  Gómez se mojó y se mojará. Este es el quit de la cuestión.

III. Al parecer hay un gran problema de comunicación de las cuestiones del gobierno. Gómez se suma a esta idea queriendo «explicar esa reforma». Y a esto dos cosas: la primera, la reforma ya está explicada; y dos, lo que debería explicar el ministro es cómo va a recomponer el diálogo social y cuál será su formato, contenidos y tiempos.

IV. Ya sabemos que las reforma pendientes son imparables. Lo que todavía no sabemos son las propuestas del Ministerio de Trabajo para afrontar las reformas. Quizás su vecina, la Vicepresidenta II y Ministra de Economía, ya tenga clara las líneas del Ejecutivo.

V. Está bien eso de dar algún que otro titular como «La reforma de pensiones ha de ser pactada» y acto seguido imponer los cambios «en los convenios con o sin agentes sociales».

Espero esos cien días para que pueda escribir otro texto enmendando mis errores.

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