En respaldo a Julian Assange

| Michael Moore |

«Con una mentira nos llevaron a la guerra en Iraq. Hoy, cientos de miles de personas están muertas. Imaginemos lo que habría pasado si los hombres que planeaban esta guerra en 2002 hubieran tenido que enfrentarse a un Wikileaks. Tal vez no habrían logrado ponerla en marcha. La única razón por la que creyeron salirse con la suya fue porque tenían un velo de secreto garantizado. Hoy esa garantía se ha desgarrado, y espero que jamás puedan volver a operar en secreto.

¿Y entonces por qué, después de prestar tan importante servicio público, está hoy bajo un ataque tan virulento? Porque ha destapado y avergonzado a quienes han ocultado la verdad. (…)

El senador Joe Lieberman dice que Wikileaks ha violado la Ley de Espionaje.

Sarah Palin sostiene que es un agente antiestadounidense con las manos manchadas de sangre, a quien habría que perseguir con la misma urgencia con que perseguimos a Al Qaeda y los líderes del talibán.

El demócrata Bob Beckel (director de la campaña de Walter Mondale en 1984) declaró en Fox: “Un muerto no puede andar filtrando cosas… sólo hay una forma de hacerlo: meterle un plomazo ilegalmente al hijo de puta”.

La republicana Mary Matalin afirma: “Es un sicópata, un sociópata… un terrorista”.

El representante Peter A. King califica a Wikileaks de organización terrorista.

¡Y vaya que lo es! Existe para aterrorizar a los mentirosos y belicosos que han llevado a la ruina a nuestra nación y a otras. Tal vez la próxima guerra no será tan fácil porque se ha volteado la mesa y hoy el Gran Hermano es el vigilado… ¡por nosotros!

Wikileaks merece nuestra gratitud por arrojar una gran luz sobre todo esto. Pero parte de la prensa corporativa ha minimizado su importancia (poco de lo que ha revelado es nuevo) o lo retrata como un sitio anarquista (lo que hace es simplemente publicar todo sin ningún control editorial). Wikileaks existe, en parte, porque los medios dominantes no han cumplido su responsabilidad. Las corporaciones que son sus propietarias han diezmado las redacciones e impedido que los buenos periodistas hagan su trabajo. Ya no hay tiempo ni dinero para el periodismo de investigación. Expresado en términos sencillos, los inversionistas no quieren que esas noticias se revelen. Les gusta que sus secretos se mantengan… en secreto.»

Carta completa (en inglés).

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