Dulce Navidad

12 campanadas que consigo acompasar con 12 uvas. Otro año que finaliza sin atragantamientos. Desde que tengo memoria me he comido todas las uvas. Miento. Alguna vez mientras quitaba las pepitas, disimulando, he partido en dos algún que otro grano. No hay nada más penoso que intentar engañarse a una misma.

Esta noche ceno en casa de mi abuela junto a casi toda mi tribu. Mi mejor amiga acaba de echarse novio y está en ese momento en el que no existe nadie más, espero que se le pase pronto y podamos volver a salir juntas a emborracharnos. Me descuidé y cuando volví del aseo de cambiarme el tampax, solo quedaba un sitio al lado de mi tía devora marisco. Además del don de acabar con el plato de la quisquilla cuando tú vas por la segunda, es capaz de cantar en cualquier celebración familiar un tema ajustado al evento. Se entiende, villancico en Navidad, jotas en la fiesta de la patrona de Zaragoza, Blanca y radiante va la novia en cualquier boda, saeta en Semana Santa y así sucesivamente. Lo curioso es que hasta llegar a los cánticos, que suelen ser en los postres, una vez que el vino le entona la voz, no te dirige la palabra. Obviamente, está muy ocupada acumulando cáscaras en el plato.

Enfrente, mi prima mayor se compadece de que con mi edad no tenga novio, lo que suscita un amplio comentario y todo tipo de consejos por toda la mesa. Cuando creí cerrado el tema, me preguntaron por el resto de amigas que no me acompañaban en una ocasión tan señalada, lo que sirvió de entretenimiento hasta bien entrado el segundo plato.

Tras la retransmisión de las campanadas, los besos, brindis y demás agasajos, se apaga la luz y aparece mi madre con una tarta, mientras mi tía devora marisco arranca a cantar cumpleaños feliz. Hace unos cuantos años que mi pobre madre se quedó sin tomar las uvas a causa de unas dolorosas contracciones que le anunciaban mi llegada, creo que por eso es una devota de las celebraciones. Aún me tocó tragarme en la pantalla a un sinfín de sórdidos cantantes del momento que había grabado el especial navideño cuando todo el mundo estaba todavía en la playa.

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