El derecho de huelga en Egipto se criminaliza

El nuevo proceso democrático en Egipto, comienza con un considerable traspié. Sobre todo para la gran mayoría del país y para dignificar las relaciones laborales. Según he podido leer, se ha elaborado una propuesta legislativa por la cual la presión que puedan ejercer los trabajadores y las trabajadoras ante un conflicto laboral con el ejercicio de la huelga sería delito, tipificado con sanción económica y pena de cárcel. ¿Acaso se quedaron los asesores laborales de Mubarak en el gobierno de Sharaf? ¿Son los Chicago Boys que han aterrizado en el país de las pirámides para desconstruir -todavía más- la precaria situación laboral?

No creo que la mayoría de quienes ejercieron su lucha por su dignidad y por su libertad, por una sociedad nueva, se sientan cómodos con la propuesta. Es un grave e inesperado retroceso que ha sido calificado por el movimiento de trabajadores independientes de aquel país y reforzado por el sindicalismo mundial como «una traición de la revolución. Millones de trabajadores egipcios siguen trabajando a cambio de salarios de miseria, y privarles del derecho de huelga – un derecho fundamental según la ley internacional – sería eliminar un medio esencial para que los trabajadores y trabajadoras puedan lograr justicia económica y social. La represión de la actividad sindical legítima sofocaría también el desarrollo de una sociedad civil vibrante, algo que Egipto necesita desesperadamente para desarrollar la democracia”.

Se desistaló a un dictador para implantar una sociedad más justa. Esta propuesta es, por decirlo claramente, volver a la dictadura en el lugar, el trabajo, tan clave y transversal para configurar la dignidad humana y con ella, el proyecto de sociedad.

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