Recortar derechos sindicales es recortar la democracia

«Soy sindicalista porque lo llevo en las tripas, si veo que hay injusticias, sea liberada o no, reacciono. El problema es que mientras que antes me dedicaba a la labor sindical a tiempo completo ahora tengo 40 horas al mes para todo, es decir, un día.

Llevo 32 centros de mayores, tres comedores sociales y un centro social. No tengo tiempo material para visitar los centros. ¿En qué ha cambiado la situación? En que sencillamente no se puede hacer acción sindical. Lo único que podemos es apagar fuegos».

Maite Gómez, explicando el fondo del asunto sobre los recorte de derechos sindicales que tanto la gusta a la gente de derechas (la declarada y la que no sabe que lo es).

Este relato nos sirve para dejar bien claro que cuando se imposibilita hacer acción sindical en un centro de trabajo o en una empresa, se retrocede en derechos, se rompe el equilibrio de fuerzas que intervienen en el conflicto social y se estrecha la calidad democrática.

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