Hay que actuar ya contra el cambio climático

En el momento de escribir estas líneas, seguimos sin conocer cuál es el nivel político y la delegación que representará al país en la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC COP17). Quizás sea un doble síntoma a la vista de la situación transitoria del Ejecutivo y de la incapacidad manifiesta del cumplimiento de los compromisos adquiridos con anterioridad.

La ciudad de Durban, en Sudáfrica, acoge hasta el próximo 9 de diciembre, la cumbre más importante sobre el cambio climático. Lo es por el contexto socioeconómico global; lo es por la propia crisis climática y los fracasos habidos en anteriores convocatorias; y lo es por los compromisos, de primera magnitud, que deben de adoptar los gobiernos de los países del mundo: ampliar el Protocolo de Kyoto, cuyo mandato finaliza en 2012, y establecer una financiación para el Fondo Climático Verde.

El hecho de que esta cumbre se celebre en África, se puede interpretar como metáfora o como escenario propicio de un nuevo tiempo. El post Kyoto, que debe representar Durban, pasa necesariamente por establecer un mandato claro para que se establezca un instrumento jurídico de carácter mundial y vinculante para todos los países y, al mismo tiempo, financiar el Fondo Climático Verde, que potencie el empleo verde y el desarrollo sostenible, con 100.000 millones de dólares procedentes de una “obligación solidaria” de las cuotas que se establezcan a productos derivados.

Argumentar con excusas que hagan inviable el acuerdo, no hará más que abocarnos a  mayores a desastres, como las sequías en el cuerno de África que están agudizando las hambrunas a situaciones insostenibles, o las inundaciones en Bangkok, o el tsunami de zonas en procesos de desertización, de descongelación… es la continua degradación del clima. Ya sabemos la consecuencias de este equivocado ritmo y modelo de crecimiento, también somos sabedores que la solución debe de venir de la mano del ser humano. La llave para el acuerdo la tienen estos tres gigantes: China, EEUU, la UE (con más de la mitad de las emisiones de CO2) que junto a Rusia, India, Japón, Canadá, Corea, México, Brasil y Sudáfrica representan el 80% del total de emisiones contaminantes. Veremos.

La cumbre finaliza la víspera del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Si los líderes mundiales actúan, y nosotros nos proponemos reducir nuestra huella ecológica, caminaremos hacia la preservación del planeta y, con ello, avanzaremos hacia ese buen lugar como aspira la Declaraciónun mundo más decente.

 

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