Pulsaciones veraniegas
abraham. | 31 Jul 2007
- 1. El turismo es descanso cuando el viaje se realiza hacia el propio corazón.
2. El poder secreto de las palabras es como una moneda de dos caras: un una suena la vibración de la voz del que habla y en la otra el sonido del corazón abierto y receptivo de quien escucha.
3. Descansar no es cambiar de actividad; sino el cese de toda actividad que no sea rehacerse a sí mismo.
4. El verano es una invitación a “salir fuera”, pero sin salirnos ni exiliarnos de nuestro adentro.
5. La mayor manifestación de fuerza es la ternura.
6. Da pena la alegría de quienes gozan con los males ajenos.
7. Propongo un pódium y medallas para los lentos, para aquellos que no luchan “contra reloj” sino “a favor” del tiempo.
8. Hay quien dice estar quemado sin haberse, siquiera, encendido.
9. Este verano voy a acampar en la cima de una inactividad tremendamente fructífera, daré largos paseos por las orillas de mi propio mar emocional y recorreré las costas y litorales que conforman mis encuentros y relaciones con los otros.
10. En la neurosis del consumo hemos acabado comprando cosas “sin alma”: objetos en serie, elaborados toscamente, con la máxima rapidez y con el mínimo cuidado; cosas a las que ya ni siquiera damos tiempo para que se desgasten, se estropeen y envejezcan. Simplemente las matamos antes de que mueran.
11. No habrá verano si, al mismo tiempo que nos trasladamos a la playa o a la montaña no nos adentramos en nuestro paisaje interior… para conocerlo, habitarlo, embellecerlo y disfrutarlo.
José María Toro nos invita, en este tiempo de descanso y de maduración de frutos que es el verano, a que cada una de esas pulsaciones “pueda ser escuchada más que leída; presentida más que interpretada; intuida más que comprendida”.


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