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«La palabra y los hechos contra el escándalo de querer enmudecer la realidad»

Es el momento de no compartir un modelo que privatiza los beneficios y socializa los costes

abraham. | 1 May 2008

Es el momento de vernos en la manifestación. Feliz día de la clase trabajadora, cita que, desde hace más de un siglo, es una jornada para expresar solidariamente nuestras reivindicaciones y la necesidad de dignificar el trabajo en todo el mundo.

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Es el momento del reconocimiento pleno de los derechos laborales y sindicales, del cumplimiento de las normas fundamentales del trabajo, lo que la OIT llama el trabajo decente. Tras 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, llevamos demasiado tiempo sin derechos humanos, porque estos son indivisibles, y no existen si no se respetan universalmente. Reivindicamos esos derechos, así como los grandes objetivos de la paz, del pacto mundial contra la pobreza y los objetivos del milenio; la democratización de las relaciones económicas y de las instituciones financieras internacionales. Defendemos una globalización respetuosa con dichos objetivos.

Cuando vemos las repercusiones globales de los usos irresponsables, ventajistas y depredadores del sistema-mundo capitalista, denunciamos su lógica interna, que hace tabla rasa con la dignidad de las personas y de los pueblos. Por eso, el movimiento sindical internacional (CSI) ha convocada la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, la primera acción a escala planetaria, señalada para el 7 de octubre, como expresión de la voluntad decidida de los trabajadores de actuar en defensa de la dignidad del trabajo.

Es fundamental, en Europa y en nuestro país, un mercado laboral con empleo de calidad y con derechos. El Diálogo Social que caracterizó el Modelo Social Europeo, la concertación y la negociación colectiva deben encontrar, en todos los interlocutores e instituciones, plena efectividad. La representación de los trabajadores debe poder participar en todo cuanto les afecte, así como en el gobierno económico, social y medioambiental. Hoy, con las tendencias recesivas que manifiesta nuestra economía, insistimos en que es preciso paliar sus efectos sobre el empleo, mejorando la protección social sobre los colectivos más vulnerables a la precariedad laboral o vital, y creando redes de solidaridad.

Es el momento de promover cambios en el modelo productivo y en las estrategias empresariales, de favorecer la continuidad de nuestros sectores, el impulso de nuevas actividades y puestos de trabajo de calidad. Cambios que pasan por el compromiso inequívoco de gobierno y empresas. Eso pasa poruna apuesta estratégica y clara por el empleo estable, de calidad, seguro, capaz de cualificar, con derechos y sin discriminaciones. Sobre todo ahora que los sectores que lideraron el crecimiento entran en declive, y junto a problemas estructurales aparecen otros, asociados a la pérdida de impulso económico.

En materia de servicios públicos y de coberturas sociales, son necesarios compromisos e iniciativas para atender necesidades ciudadanas: la mejora del servicio público de empleo, y de la atención a las personas en situación de dependencia. En materia de formación permanente y profesional integral, sin obstruccionismos o derivando responsabilidades a otras administraciones.

Es el momento de las inversiones productivas, públicas y privadas, para que los rendimientos y excedentes del ciclo expansivo compensen los efectos de su nueva tendencia. Los salarios no son la única variable independiente a ajustar para conseguir buenos resultados, ni tampoco son los responsables de las tendencias inflacionarias. Más bien han sido éstos los que han propiciado un alargamiento del ciclo, al mantener el poder adquisitivo, y un crecimiento moderado sobre el mismo, a pesar de que su participación en la renta ha disminuido relativamente sobre los rendimientos del capital. Los trabajadores hemos actuado responsablemente, por eso ahora, con toda razón, exigimos mejoras salariales y garantías frente a una inflación descontrolada. No compartimos un modelo que privatiza los beneficios y socializa los costes.

Es el tiempo de la igualdad, no sólo por la necesaria aplicación de los cambios normativos recientes, sino porque nuestra sociedad está seriamente amenazada de pérdida de cohesión, por la precariedad y la permanencia de discriminaciones que se ceban en mujeres, jóvenes, inmigrantes, y personas con discapacidad.


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2 opinan

  1. Hannah dice:

    … y también es el momento de tomar conciencia de lo mucho que nos hemos alejado de las reivindicaciones originales de los primeros anarcosindicalistas.
    Un abrazo
    Hannah

  2. [...] para el trabajo sindical en el mundo de Second LifeTM. Ayer se inauguró con la celebración de un Primero de Mayo virtual. El primero, en más de un siglo de historia y de experiencias, que se organiza en [...]

Opiniones y comentarios

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palabras comentadas

  • abraham: Acaban de anunciar que se suspende la lapidación de Sakineh. La presión de miles de personas ha servido para...
  • abraham: Disculpa primo, pero estaba en modo ausente. Ya sabes, recorriendo el sur. Un abrazo.
  • chimo: Abraham, el que no se parece… Es un hijoputa. Te quiero, tio
  • PauDiaz: He leído hoy este artículo en EL PAIS, y no me ha gustado nada. Puede ser útil en este blog para que lo...
  • abraham: Hola tommi, creo que deberías ejercer tus derechos y defender tu dignidad. Nadie puede ser despedido por esa...