El gobierno iraquí ha otorgado el primer acuerdo petrolero de gran relevancia desde que comenzó la invasión en 2003. Una “relación comercial” a veinte años con la gigante petrolera británica BP y la empresa petrolera estatal de China para explotar el yacimiento de Rumaila, uno de los mayores del mundo. El Director de BP, Tony Hayward, ha expresado que están muy “contentos de estar aquí y participar en el mismo”.
El 19 de junio de 2009, Chancellor Keesling, un soldado de la reserva estadounidense, murió en Irak en lo que el Pentágono calificó de “incidente no relacionado con el combate”. La verdad es que Keesling se suicidó. Su nombre pasó a engrosar una larga lista de soldados que terminaron con su vida en lo que está resultando ser un año récord de suicidios en el ejército estadounidense.
En agosto de este año al hablar en Phoenix ante la Convención Nacional de la organización de Veteranos de Guerras en el Extranjero, el presidente Barack Obama dijo: “No debemos olvidar nunca que nuestros soldados son el recurso más preciado que tiene nuestro país, y así debemos tratarlos. Como comandante en jefe, tengo la responsabilidad solemne de velar por su seguridad. Y no hay nada que nos lleve más a una sobria reflexión que el acto de firmar una carta de pésame dirigida a la familia de un hombre o una mujer que ha dado la vida por su patria.” Pero Jannett y Gregg Keesling no recibirán una carta de pésame por la muerte de su hijo Chance. Obama no envía el pésame a los deudos de quienes toman sus propias vidas en el escenario de la guerra. [Ante la insistencia de los Keesling, se les informó que esta omisión no era involuntaria, sino que el gobierno estadounidense tiene una política de larga data de no enviar cartas de pésame presidencial a las familias de los soldados que se suicidan.]
Mujeres por la Paz (Code Pink) le armaron un pequeño incomodo al verdugo de Rumsfeld. En un encuentro con corresponsales de la Casa Blanca, uno de los principales halcones de la administración Bush -ese que sabemos que autorizó las torturas y que avisó con aquello de “como ustedes comprenderán, estamos en guerra y vamos a decir mentiras“-, no sabía donde meterse ante las acusaciones de Desiree Fairooz que le espetó: «¡Criminal de guerra! ¡Detengan a este hombre! ¡Arresten a este criminal de guerra! Cómo quisiera tener a mano unas esposas para poder arrestarlo ahora mismo. Es responsable de la muerte de millones de personas. ¡Criminal de guerra! Están protegiendo a un hombre que es responsable de la muerte de millones de iraquíes. ¡Vergüenza debería darle!».
Es verdad, a veces hay que montar este tipo de actuaciones para no ser cómplice de los silencios y la impunidad reinante.
Pero a Zaidi, ’su gobierno’ le calificó la acción como un “acto barbárico“. El mismo gobierno que tuvo el beneplacito de EEUU, tras la invasión, para llevar las riendas de aquel desastre. El mismo ejecutivo que miró para otro lado cuando el periodista fue secuestrado pasando “dos días con los ojos vendados y casi sin comer ni beber” quizás para intimidar su independencia profesional. El mismo que aliena a la fiscalía pedir 15 años de privación de libertad por el zapatazo.
“¡Toma tu beso de despedida, pedazo de perro!”, con esta frase y el lanzamiento de sus zapatos, un periodista iraquí se ha despedido de Bush mientras realizaba su última rueda de prensa en aquel país. El tipo tiene reflejos, seguramente todos los que le han faltado durante su mandato.
En ese tiempo, este siniestro personaje, halcón neoliberal, ha sido objeto de investigación por parte del Senado de su país. Lo que el subconsciente de la opinión pública tenía claro, su papel principal como verdugo, hoy sabemos que en su propia casa le responsabilizan de los “abusos” -más bien sería necesario no pervertir el lenguaje y llamarlo tortura- cometidos en Abu Ghraib y Guantánamo.
“Por mucho que algunos se empecinen nunca me voy a arrepentir de la foto de las Azores, fue algo histórico”. JM Aznar.
¿Algunos? ¿Se refiere a sus acompañantes de aquel retrato?. Personalmente, no espero su arrepentimiento, es algo que debe hacerse desde la comprensión -justa y cabal- de los hechos. Y este sigue sin entender, ya que anda borracho de soberbia, que la instantánea de Azores se convirtió en una de las mayores mentiras jamás contada, intencionadamente, para invadir Irak (con todo lo que ha supuesto para el mundo). Efectivamente, eso lo convierte en “algo histórico”, para enmarcar en el museo de los horrores de la humanidad.
Tras más de cinco años de detención arbitraria, incomunicación, torturas y negación de sus derechos básicos, cinco sospechosos de haber organizado los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington comparecieron ayer ante un tribunal militar estadunidense. Independientemente de que Khalid Sheik Mohammed, Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Mustafa Ahmed Hawsawi y Ali Abdul Aziz Ali sean culpables o inocentes, la persistente y cínica violación de sus derechos elementales por parte del gobierno más poderoso del mundo hace inviable la impartición de justicia por los ataques terroristas de hace casi siete años y constituye una respuesta bárbara a la barbarie perpetrada en aquel día de septiembre que cambió, para mal, el rumbo del mundo.
Ciertamente, la situación de estos cinco reclusos de Guantánamo es sólo un botón de muestra del sistemático atropello de los derechos humanos cometido por el gobierno de George Walker Bush en Estados Unidos y en extensas regiones del orbe en el curso de este septenio, y que se ha traducido en las cruentas invasiones de Afganistán e Irak, con su enorme cauda de destrucción humana y material; las cárceles clandestinas en Pakistán, Afganistán y diversos países de Europa del este, Asia Central y Medio Oriente; los vuelos secretos de la CIA en un trasiego de secuestrados entre uno y otro centros de desaparición y tortura; las documentadas atrocidades en la prisión iraquí de Abu Ghraib; los campos de concentración flotantes administrados por la US Navy; el severo recorte de libertades civiles y de garantías individuales que se impuso mediante la llamada Ley Patriótica firmada por Bush poco después de los atentados; y también, por supuesto, la instalación y operación del campo de concentración de Guantánamo, en donde se ha mantenido secuestrados por años a sospechosos de “terrorismo”, a quienes se les ha negado todo derecho elemental, se les ha obligado a habitar en jaulas para animales, se les ha sometido a torturas y se les ha humillado y degradado en forma regular y cotidiana.
La noticia está en las primeras de toda la prensa mundial. El candidato del Partido Demócrata, Barack Obama, se convierte en el primer afroamericano que opta a la Presidencia de los Estados Unidos. ¿Piensas que son tiempos de cambios?
Vídeo sobre su posición respecto a Irak. (Actualizo: subtítulos en castellano)
Así que Al Qaeda está “casi derrotada”, ¿no? Ha habido avances mayores y prácticamente está derrotada. “Haciendo un balance, nos está yendo bastante bien”, aseguró el jefe de la CIA, Michael Hayden, según The Washington Post. “Al Qaeda, casi derrotada estratégicamente en Irak, en Arabia Saudita, sufre significativos retrocesos a escala global. Aquí usaré la palabra ‘ideológicamente’ refiriéndome a que el mundo islámico está volviendo a la forma original del Islam y rechazando el propuesto por Al Qaeda”. Bueno, pues sí que me engañaron.
Seis mil muertos en Afganistán, decenas de miles en Irak, un atentado suicida diario en Mesopotamia, el nivel más alto de suicidios dentro del ejército estadunidense. La prensa árabe, sabiamente, publicó las palabras de Hayden primero jactándose de su éxito y luego anunciando que habrá bases estadunidenses permanentes en Irak después del 31 de diciembre ¿Y así dice que ganamos?
Hace menos de dos años una afirmación igualmente demencial sobre la guerra por parte del general Peter Pace, el extraño (y ahora, a Dios gracias, retirado) presidente de los jefes del Estado Mayor Conjunto, aseguró que los estadunidenses en Irak “no estamos ganando, pero tampoco perdiendo”. En ese punto el secretario de Defensa de George W. Bush, Robert Gates, dijo que estaba de acuerdo con Pace en que “no estamos ganando, pero tampoco perdiendo”.
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