Para entender la victoria de Dilma Rousseff

Leonardo Boff |

En estas elecciones presidenciales, los brasileros y brasileras se confrontaron con una escena bíblica, de la cual habla el salmo número uno: tenían que escoger entre dos caminos: uno que representa el acierto y la felicidad posible y otro, el desacierto y la infelicidad evitable.

Se habían creado todas las condiciones para una perfecta tempestad, con distorsiones y difamaciones difundidas en la gran prensa y en las redes sociales. Una revista en especial ofendió gravemente la ética periodística, social y personal publicando falsedades para perjudicar a la candidata Dilma Rousseff. Detrás de ella se albergan las élites más atrasadas que se empeñan antes en defender sus privilegios que en universalizar los derechos personales y sociales.

Ante estas adversidades, la Presidenta Dilma, que pasó por torturas en las mazmorras de los órganos de represión de la dictadura militar, fortaleció su identidad, creció en determinación y acumuló energías para enfrentarse a cualquier embate. Se mostró como es: una mujer con coraje y valiente. Trasmite confianza, virtud fundamental para un político. Muestra entereza y no tolera las cosas mal hechas. Eso genera en el elector o electora el sentimiento de “sentir firmeza”.

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El otro Papa, el otro Boff…

La Teología de la Liberación y el nuevo pontífice. 

En torno a la visita del Papa Francisco a Brasil en los últimos días de julio el teólogo brasileño de la liberación y de la ecología Leonardo Boff no escatimó sus elogios hacia el nuevo Obispo de Roma. A quien considera un hombre “libre de espíritu”; le emparenta en ciertas virtudes al mismo Francisco de Asís y lo reivindica por su “espléndido rescate de la razón cordial”. Para Boff, el jefe vaticano es “una figura fascinante que llega al corazón de los cristianos y de otras personas”.

El legado mayor durante su visita a Brasil, fue su (propia) figura, enfatizó Boff en una entrevista con este corresponsal apenas finalizado el periplo del Pontífice. “Representó el más noble de los líderes, el líder servidor que no hace referencia a sí mismo sino a los demás, con cariño y cuidado, evocando esperanza y confianza en el futuro…”.

En el diálogo Boff, -quien había sido duramente condenado al “silencio y obediencia” por el Vaticano en 1985 por su conceptualización y compromiso con la Teología de la Liberación-, reivindicó lo que para él son los aspectos esenciales que dejó este primer contacto del Papa con Latinoamérica.

Presentó una “visión humanística en la política, en la economía, en la erradicación de la pobreza”. Criticó duramente el sistema financiero… definió a la democracia como ‘humildad social’, reivindicó el derecho de los jóvenes a ser escuchados”, enumera Boff.

Subrayando el aporte del Pontífice en el campo de la ética, “fundada en la dignidad trascendente de la persona”, y expresada de esta forma en su “discurso recurrente”.

El teólogo brasilero y premio Nobel alternativo de la paz de 2001 consideró, sin embargo, que durante la estadía brasileña del Sumo Pontífice fue el “campo religioso el más fecundo y directo”. El discurso “más severo lo reservó para los obispos y cardenales latinoamericanas (CELAM). Reconoció que la Iglesia – y él se incluía- está atrasada en lo que se refiere a la reforma de sus estructuras… Criticó la ‘psicología principesca’ de algunos miembros de la jerarquía”.

Anticipando, además, los dos ejes principales de la pastoral según la visión del nuevo Papa: “la proximidad al pueblo…y el encuentro marcado de cariño y ternura…”. Habló incluso -enfatiza Boff en su diálogo-, “de la revolución de la ternura, cosa que él demostró vivir personalmente”.

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El costo de no escuchar a la naturaleza

| Leonardo Boff |

Un cataclismo ambiental, social y humano se ha abatido en la segunda semana de enero sobre las tres ciudades serranas del Estado de Río de Janeiro, Petrópolis, Teresópolis y Nueva Friburgo, con cientos de muertos, destrucción de regiones enteras y un inconmensurable sufrimiento de quienes perdieron familiares, casas y todos sus haberes. Sus causas más inmediatas han sido las lluvias torrenciales propias del verano, y la configuración geofísica de las montañas, con poca capa de suelo sobre el cual crece una exuberante floresta subtropical, asentada sobre inmensas rocas lisas, que a causa de la infiltración de las aguas y el peso de la vegetación provocan frecuentemente deslizamientos fatales.

Se culpa a las personas que ocuparon las áreas de riesgo, se incrimina a los políticos corruptos que distribuyeron terrenos peligrosos a la gente pobre, se critica al poder público que se mostró indolente y no hizo obras de prevención por no ser visibles y no atraer votos. En todo esto hay mucha verdad, pero la causa principal de esta tragedia avasalladora no reside en eso.

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Brasil comienza su batalla contra la pobreza

Escribe Juan Arias desde Brasil que la Presidenta “Dilma Rousseff lanza su programa contra la miseria” en ese país: 22 millones de sus conciudadanos viven en situación de pobreza extrema.

Ni tan siquiera ha esperado a 100 días de cortesía política. En algo más de una semana, desde sus nombramiento como Presidenta,  su discurso de investidura pasa de las palabras a los hechos.

Esto es política con mayúsculas. Aborda así uno de sus principales retos y de paso, pone el acento en favor de lo social, donde están las mayorías y las necesidades de las personas. ¡Bravo!

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Desafíos para la Presidenta Dilma Rousseff

| Leonardo Boff |

Celebramos alegremente la victoria de Dilma Rousseff. Y no dejamos de alegrarnos también por la derrota de José Serra, que no mereció ganar esta elección, dado el nivel indecente de su campaña, aunque los excesos se hayan dado en ambos lados. Los obispos conservadores que, a contravía de la CNBB, se colocaron fuera del juego democrático, y que manipularon la cuestión de la descriminalización del aborto, movilizando incluso al Papa en Roma, así como los pastores evangélicos rabiosamente partidarizados, han quedado desmoralizados.

Post festum, cabe una reflexión distanciada de lo que podrá ser el gobierno de Dilma Rousseff. Nos adherimos a la tesis de aquellos analistas que han visto en el gobierno Lula una transición de paradigma: de un Estado privatizador, inspirado en los dogmas neoliberales, hacia un Estado republicano, que ha puesto lo social en su centro, para atender las demandas de la población más desposeída. Toda transición tiene un lado de continuidad y otro de ruptura. La continuidad ha sido el mantenimiento del proyecto macro-económico, para servir de base a la estabilidad política y exorcizar los fantasmas del sistema. Y la ruptura ha sido la inauguración de sustantivas políticas sociales destinadas a la integración de millones de brasileños pobres, bien representadas por la «Bolsa Familia», entre otras. No se puede negar que, en parte, esta transición se ha dado, pues, efectivamente, Lula ha incorporado socialmente una franja entera de la población a una situación de decencia. Pero, desde el comienzo, los analistas apuntaban el desequilibrio entre el proyecto económico y el proyecto social. Mientras aquél recibe del Estado algunos miles de millones de reales por año, en forma de intereses, éste, el social, tiene que contentarse con mucho menos.

No obstante esta disparidad, el foso entre ricos y pobres ha disminuido, lo que le ha granjeado a Lula una extraordinaria aceptación.

Ahora se plantea la cuestión: ¿profundizará la Presidenta la transición, desplazando el acento en favor de lo social, donde están las mayorías, o mantendrá el desequilibrio en favor de lo económico, de tipo monetarista, con las contradicciones denunciadas por los movimientos sociales y por lo mejor de la inteligencia brasileña?

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Dilma: asegurar conquistas y consolidar avances

“Votar a Dilma es garantizar las conquistas hechas en favor de las grandes mayorías y consolidar un Estado, cuya Presidenta sabrá cuidar del pueblo, pues es de la esencia de lo femenino cuidar y proteger la vida en todas sus formas.”

Leonardo Boff en su semanal columna.

Votar a Dilma es garantizar las conquistas hechas en favor de las grandes mayorías y consolidar un Estado, cuya Presidenta sabrá cuidar del pueblo, pues es de la esencia de lo femenino cuidar y proteger la vida en todas sus formas.
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