Cine a propósito de la merecida dignidad en el mundo del trabajo

Tres películas que abordan la problemática de los trabajadores y las trabajadoras en el mundo del trabajo: la extensión de la precarización y deshumanización y algunas de sus respuestas.

Dos días y una noche. Película de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne. | @2Jours1NuitFilm

Dignidad, solidaridad, respeto, miedo, egoísmo, individualismo. El mundo del trabajo hoy. Cine social para (no) “pasar un rato”. Una trabajadora que se ve abocada, fuera de la empresa y durante el fin de semana, es decir durante el “no trabajo”, aquellos momentos en que muchas personas viven la vida que desean y se aíslan, o lo intentan, de aquella que viven obligadas durante cinco (o más) días cada semana, a buscar el apoyo de sus compañeros y compañeras (que no amigos o amigas, salvo muy pocas personas como se ve claramente en el film) para no perder su empleo, para no engrosar las listas del desempleo. Durante dos días, y una noche, la trabajadora va a intentar convencerles de qué cambien su parecer manifestado dos días antes y que acepten, observen bien por favor, no cobrar una prima de producción (1000 euros) a cambio de poder ella seguir trabajando y por tanto seguir cobrando un salario necesario (así se explica en la película) para seguir manteniendo su vivienda y no volver a habitar una vivienda social.

@erojotorrecilla

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La mano invisible. Película, todavía sin estrenar, de David Macián  | @LaManoPeli

“¿Te importa que te miren mientras trabajas?… en una nave industrial, once trabajadores de distintos sectores desempeñan diversas tareas: un albañil construye una pared que más tarde derriba; una chica coloca piezas en una cadena de montaje; un carnicero despieza animales; un mozo de almacén mueve cajas de un sitio para otro; una teleoperadora realiza encuestas sobre la consideración del trabajo; un mecánico desmonta un coche que luego vuelve a montar… Y, frente a ellos, unas doscientas personas observan desde la oscuridad el maravilloso espectáculo del trabajo”.

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En tierra extraña. Documental de Icíar Bollaín | @ETEdocumental

Gloria es una de los 700.000 españoles que han dejado nuestro país desde el inicio de la crisis. Almeriense de 32 años, profesora sin plaza, y dependienta en una tienda en Edimburgo desde hace dos años, Gloria pone en marcha, junto al colectivo que ella misma ha impulsado, una acción, un evento que bajo el lema “Ni perdidos Ni callados” exprese su frustración y de visibilidad y voz a algunos, los que quieran participar, de los más de 20.000 españoles que se encuentran en la capital de Escocia.

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Casanova y Drácula se dan la mano en #Locarno66. Entrevista a Albert Serra

Albert Serra, un catalán que rompe con toda convención: “No me importa ni la crítica ni el público”.

Sergio Ferrari, desde Locarno, Suiza

El arte, en general, y la cinematografía en particular, van más allá del bien y el mal; del qué dirán, de lo bueno y lo malo. Más aún, “no me importa la opinión del público cuya valoración será siempre subjetiva y sujeta a equivocarse”. Albert Serra, que con apenas 38 años y una corta carrera en el cine ya pasó por Cannes y por otros festivales internacionales, trae ahora a la competición del Festival de Locarno no solo su último film, Historia de la meva mort (Historia de mi muerte) sino toda su retórica de ruptura con los valores tradicionales del arte. (En el momento de realizarse esta entrevista, el jurado no había otorgado el Leopardo de Oro a su película)

El enfant terrible, del cine catalán, tal como lo cataloga una parte de la crítica de su país, presenta en 148 minutos —breve extracto de las 440 horas de filmación— una ficción donde se entrecruzan los mundos fantásticos de Casanova y el Conde Drácula, en la transición misma del racionalismo del siglo XVIII hacia la entrada del romanticismo violento del XIX.

Todos los juicios y las críticas son estériles. “Al alejarme de los juicios, recuperé mi libertad y mi productividad…Lo más importante al hacer cine es seguir la inspiración” enfatiza Serra al iniciar su entrevista exclusiva. Anticipando que luego de tres películas sobre temas del pasado, su próximo proyecto será “sobre algo contemporáneo, para cambiar un poco y como nuevo reto”.

¿Su producción cinematográfica expresa una visión vanguardista de interpretar el arte en general y el cine en particular…una especie de rebeldía artística?
Albert Serra (AS): No. No es mi objetivo. Aún más, ni siquiera miro lo que se hace en el mundo ni lo que producen los otros realizadores. Se trata de una especie de lucha conmigo mismo, de intentar hacer cosas mías, en mi propio estilo e irlas perfeccionando y añadiendo. Pero casi no tengo comunicación con el resto del mundo estético. Quien sabe al inicio de mi producción había algo de rebeldía, pero ahora ya es porque no me interesa comparar ni ser comparado.

Lo más importante: “el tiempo creativo”

¿Por qué esa metamorfosis de rebeldía a un casi aislamiento del mundo del arte?
AS: La vida es demasiado corta. Soy ya muy viejo (ndr: apenas 38 años) y hay demasiado poco tiempo para crear. Si uno entra en esa visión de competencia arriesga de caer en una suerte de psicología política. Ganar o perder, compararse. Como ganar o perder las elecciones. Hacer cálculos… Y no me interesa porque implica pérdida de tiempo creativo. Como decía antes, ya no miro películas… Es perder el tiempo.

¿El tiempo para crear aparece casi una obsesión en su vida?
AS: Sí. Todo lo otro no me produce satisfacción. Y por lo tanto lo he rechazado. Comentar cosas en un bar, tal vez. Pero ir al cine para evaluar y criticar a otros, no. Sobre todo porque implica contagiarse de esa visión de crear juicios de valor. Lo que es bueno, lo que es malo, lo que se debe hacer…Y cada vez estoy más lejos de todo esto. Diría que es como que he suspendido mi juicio de valor a pesar que, como me pasa en España, muchas veces hago declaraciones en contra de los malos. Pero esto es gratis. Realmente no me ocupa demasiado energías. Aprovecho algunas oportunidades para hablar y no puedo evitarlo. Pero no pienso en juzgar. Es perder tiempo.

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Cine iberoamericano entre los grandes #Locarno

■ Latinoamérica presente en todas las secciones
■ Un film peruano y otro brasilero, compiten por el Leopardo de Oro.

Nombres famosos y jóvenes talentos iberoamericanos concentrarán en parte la atención de la crítica en esta 66 edición – del 7 al 17 de agosto- de uno de los festivales más famosos y competitivos del continente.

Apenas por detrás de Cannes, Venecia, la Berlinale y San Sebastián,  el Festival de Locarno, el más importante e internacional de Suiza, sigue apostando a la presencia latinoamericana, española y portuguesa para animar sus diferentes secciones.

Una producción que, según Carlo Chatrian, el nuevo director del evento, entra perfectamente en el concepto de Locarno en tanto “festival de frontera…que trata de reflexionar sobre lo que existe en los confines del espectro cine”. Y que busca “atravesar las barreras, haciendo dialogar el cine del pasado y del presente,  el independiente y la producción mainstream, el documental y la ficción…”

En ese sentido, tal como explica el nuevo director a este corresponsal, la diversidad geográfica –incluida la presencia iberoamericana- aparece como coordenada-criterio de selección en esta edición. “A la excepción del cine africano”, precisa, que no solo no llega a Locarno sino que se encuentra ya desde algunos años alejado de los más importantes festivales internacionales.

Premios en disputa

Cuatro películas iberoamericanas – dos europeas y dos latinoamericanas- se encuentran entre las veinte seleccionadas en el Concurso Internacional para disputar el Leopardo de Oro, principal presea que ofrece Locarno, otorgada por un jurado de cinco miembros entre los cuales se encuentra, en esta edición,  el productor chileno Juan de Dios Larraín.

El mudo, de los hermanos peruanos Daniel y Diego Vega –coproducción de Perú/México/Francia- y la brasileña Educaçao sentimental, de Júlio Bressane, ambas primeras mundiales terminadas en 2013, representarán a América Latina.

En tanto E Agora? Lembra-me, del portugués Joaquim Pinto e Historia de ma meva mort, coproducción española-francesa del director catalán Albert Serra, asumirán la responsabilidad de representar a la península ibérica.

En la sección “Cineastas del Presente” – en la cual uno de los cinco jurados será el realizador mexicano Nicolás Pereda-,  el film Los insólitos peces gato, producción mexicana de Claudia Sainte-Luce, y Costa da morte, largometraje documental experimental del español Lois Patiño, disputarán con otras catorce películas el segundo premio en importancia de Locarno, en representación del cine iberoamericano.

Que estará también presente en la categoría “Leopardos de Mañana”, que busca promover a jóvenes talentos, con La quietud de la argentina Inés María Barrionuevo; Los pálidos, de su compatriota Martín Kalina y Tremor, del brasilero Ricardo Alves, junto con otras tres co-producciones ibéricas.

En tanto en la sección “Fuera de Concurso” se proyectan cuatro realizaciones españolas y portuguesas junto con la co-producción argentino-brasilera  Lo que el fuego me tragó, de Adrián Villar y con el corto metraje  chileno Los Andes de Joaquín Cociña y Cristobal León.

La Plaza Grande, pantalla gigante

Uno de los escenarios al aire libre más amplios del mundo cinematográfico, la Plaza Grande locarnesa –en el corazón mismo de la ciudad antigua-, con capacidad para unos ocho mil espectadores por noche, recibirá este año entre sus dieciséis proyecciones a Gloria, una de las películas que más expectativa ha creado en la crítica local.

Obtuvo el año pasado el premio Cine en Construcción en el Festival de San Sebastián e integró la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín 2013 con la aceptación muy positiva de buena parte de la crítica.

Su director, el joven realizador chileno Sebastián Leilo, obtuvo su gran espaldarazo internacional con  La sagrada familia, rodada en tres días, editada en casi un año, presentada a partir del 2005 en un centenar de festivales, y portadora de 28 premios en eventos nacionales e internacionales. El año del tigre, su tercer largometraje ya le había abierto las puertas de Locarno, a donde participó en la competición internacional de la edición 2011.

Chile: apoyo a jóvenes cineastas

La producción de ese país sudamericano estará también en el centro de la iniciativa Carta Blanca, que cuenta con el apoyo del Ministerio de la Cooperación helvética (COSUDE) y que busca abrir una ventana europea a producciones de países del sur en fase de post-producción.

Siete filmes chilenos en elaboración, nunca hasta ahora proyectados en otros festivales y que no han encontrado por el momento un vendedor internacional, serán presentados en los Días de la Industria de Locarno, entre el 10 y el 12 de agosto.

Se trata de Raúl, de Matías Venables Brito; R.Lorena, de Isidora Marras; Surire, de Bettina Perut e Iván Osnovikoff. Así como The prodigal son, del realizador Carlos Araya Díaz; The waltz, de Edison Cajas; To kill a man de Alejandro Fernández;  y Volantin Cortao de Anibal Jofré y Diego Ayala.

Un jurado de tres miembros, entre los que se encuentra la productora uruguaya Agustina Chiarino, ofrecerá al film en elaboración ganador un premio de 10 mil francos suizos –casi el mismo valor en dólares estadounidenses- como estímulo para continuar con el proyecto.

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