El Capital contra el Trabajo

José Luis Segovia | 2013

En los últimos 25 años, hasta la crisis, hemos crecido mucho, pero hemos generado una de las sociedades más desigualitarias de la Unión Europea. En ese contexto, la economía –ciencia de administrar recursos escasos para satisfacer necesidades– ha sido devorada por la crematística –arte especulativo de multiplicar las ganancias sin generar valor añadido–. Esto solo ha sido posible a base de olvidar los fines éticos a los que sirve la economía –ciencia instrumental–, de acabar sofocando las necesidades humanas y de olvidarnos de los derechos humanos de segunda generación. El primer sacrificado ha sido el trabajo, y, por consiguiente, el trabajador, que ha padecido una insufrible dualización: unos, cronificados en el desempleo con prestaciones cada vez más cortas y más escasas y otros, con más horas de trabajo, en peores condiciones y menos sueldo. En suma, el principio de «la primacía del trabajo sobre el capital» ha sido ninguneado. El trabajador [la trabajadora] es ahora un «recurso humano» más. La persona y sus necesidades han sido sofocadas por «los mercados». Con ello han emergido trabajadores prescindibles, incluso trabajadores pobres –el trabajo de muchas horas no garantiza la integración social y los derechos económicos y sociales–, parados crónicos y población sobrante. Unos tienen todo el tiempo del mundo sin tener que hacer y otros no tienen tiempo para nada. Un ataque a la dignidad de la persona en toda regla. Todo ello pone de manifiesto la perversión de este modelo irracional de crecimiento y la indecencia de seguirlo manteniendo.

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La sangrante brecha que agudiza el conflicto social en España

Síntesis del informe “Desigualdad y derechos sociales. Análisis y perspectivas”.

1) Incremento severo de la desigualdad social que nos muestra una sociedad fracturada.
2) Aumenta la brecha social. Los ingresos medios de las personas más ricas de España es 7 veces superior al nivel medio de ingresos de quienes tienen menos rentas. Y desde el comienzo de la crisis, esta diferencia se ha incrementado en un 30%.
3) Nivel de rentas. aumenta sin precedentes la desigualdad en la distribución. Desde 2006 los ingresos de la población con rentas más bajas han caído cerca de un 5% en términos reales cada año, mientras que el crecimiento correspondiente a los hogares más ricos ha sido el mayor de toda la población.
4) La destrucción de empleo y la moderación salarial. Reducción de las cuantías de la prestación contributiva de desempleo y mayores exigencias para percibir el subsidio.
5) Niveles de desigualdad más altos de la UE. Riesgo de que el ensanchamiento de las diferencias de renta entre los hogares españoles se enquiste en la estructura social. No dotarnos de los mecanismos redistributivos necesarios supone empujarnos a la fragmentación social.
6) Invisibilización de los más pobres. Asistimos a un proceso de empobrecimiento que eclipsa a los más pobres “por saturación y extensión de la pobreza”. La pobreza severa se ha incrementado de manera importante y esto nos habla de personas más allá de las fronteras de la dignidad. Estamos borrando las fronteras de la dignidad humana en este contexto social que vivimos.
7) El escándalo de la pobreza. Las políticas de austeridad han generado una mayor vulnerabilidad de la sociedad española. Los recortes en los servicios públicos de bienestar pueden suponer una ruptura definitiva para los más pobres. Estamos abandonando a los más pobres. La pobreza y la exclusión hieren el corazón; la desigualdad es un escándalo ético y político. “La pobreza nos asusta pero la desigualdad nos indigna”.

— @_Caritas

Resumen de datos
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Por el trabajo decente, rebélate


El camino para erradicar la pobreza y la precariedad vital es el #trabajodecente #Rebélate

 

¡Corre la voz!

Hoy 6 de octubre, se desarrolla la cuarta edición de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente en España. Con la convocatoria de decenas de asambleas y  manifestaciones por todo el país se quiere poner de manifiesto y  reclamar ese derecho humano, el trabajo decente para una vida digna: es la principal prioridad, la mayor aspiración de la gente.

También podemos incidir en nuestros ambientes personales y lugares de trabajo, en nuestras redes conversando y dialogando sobre esta realidad cada vez más problemática. Mucha gente no puede “ganarse la vida” por falta de empleo. Otros y otras trabajan en condiciones precarias, a la baja; obligados a trabajar de forma irregular…

Cuenta tú experiencia, tú propuesta, tú idea, tú denuncia, tú participación en la manifestación o en actos… compártelo; tuitea utilizando las etiquetas #trabajodecente#JMTD | #mani6oct.

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Recortar derechos sindicales es recortar la democracia

“Soy sindicalista porque lo llevo en las tripas, si veo que hay injusticias, sea liberada o no, reacciono. El problema es que mientras que antes me dedicaba a la labor sindical a tiempo completo ahora tengo 40 horas al mes para todo, es decir, un día.

Llevo 32 centros de mayores, tres comedores sociales y un centro social. No tengo tiempo material para visitar los centros. ¿En qué ha cambiado la situación? En que sencillamente no se puede hacer acción sindical. Lo único que podemos es apagar fuegos”.

Maite Gómez, explicando el fondo del asunto sobre los recorte de derechos sindicales que tanto la gusta a la gente de derechas (la declarada y la que no sabe que lo es).

Este relato nos sirve para dejar bien claro que cuando se imposibilita hacer acción sindical en un centro de trabajo o en una empresa, se retrocede en derechos, se rompe el equilibrio de fuerzas que intervienen en el conflicto social y se estrecha la calidad democrática.

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Mujeres y hombres en conflicto

trabajo, familia y desigualdad

Mujeres y hombres en conflicto. Trabajo, familia y desigualdades de género. Ana María Rivas y María José Rodríguez. Ediciones HOAC, colección materiales.

Las desigualdades de género evidentes en nuestra sociedad en el ámbito laboral, sindical, político o doméstico, no son más que una manifestación del Conflicto Social. Este libro pretende desentrañar sus verdaderas causas, que no se explican sólo por el género, sino por la forma en que el sistema capitalista organiza el trabajo (flexibilidad) impidiendo el desarrollo del ser humano varón o mujer, la vida de familia, y la vida de la comunidad, mostrando una verdadera contradicción entre la estructura productiva y la estructura familiar. ¿Qué consecuencias se derivan para las personas y las familias? ¿Es posible entender y vivir de otro modo las relaciones entre personas, familia y sociedad?

Desde estas claves, las dos sociólogas nos introducen en una publicación que nos apuntan que “reivindicar sólo el reparto de tareas está condenado al fracaso porque estaremos soslayando el problema de fondo que consiste en reivindicar varias cosas a la vez:

• Recuperar la importancia fundamental de la familia.
• Reivindicar los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias.
• Redefinir los roles que hombres y mujeres deben asumir para hacerlos posibles.
• Reivindicar un sistema productivo que posibilite el desarrollo personal del hombre y de la mujer y la decisión libre de constituir una familia sin ser penalizados por ello”.

Si te interesa, aquí lo puedes comprar.

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