Algo de filosofía para el camino

Publico un alegato a la esperanza, frente al pesimismo. Un texto, en forma de regalo, que me envía un viejo (por antiguo) amigo.

 

La categoría Pueblo, necesaria para el “demos”, sin el cual no existe “democracia”, se construye entre las dimensiones objetivas, económicas y sociales por un lado y las dimensiones éticas, políticas y culturales por el otro (Rebellato). Por eso es tan importante la Educación Popular liberadora que ayuda a que la clase en sí, lo sea para sí (Gramsci).

Liberación, ¿qué liberación? Desde luego no la del liberalismo, que “fataliza la historia”, la resuelve y la da ya por terminada. Esa es la muerte, a manos del mercado. No, la opción por el pueblo es “a contracorriente”; y sólo quien tiene confianza encuentra “sentidos y significados” al compromiso.

La esperanza confía en la fuerza de las personas atropelladas, a pesar de su derrota posible, que es la nuestra. Florece en la incertidumbre…y se sustenta en los valores éticos, negando que los valores ya no valgan (Nietzsche) … y en la solidaridad, que nos ayuda a sobrellevarla.

La esperanza no da consuelo, más bien nos deja “a la intemperie”, aunque encierra la “calidez” particular, de y entre, los que buscan. Cuánta esperanza destructiva, por la seguridad de un final ineluctable e indefectible, de un final que “adviene” –seguro y omnipotente- obedeciendo a leyes objetivas. ¡Abajo el poder de lo seguro! porque no es lo que podemos esperar racionalmente. La incertidumbre, en cambio, es débil, pero también creativa; produce certezas y valora una nueva racionalidad de la praxis en la historia. (Ellacuria).

Se nos requiere la audacia de organizar la esperanza, para no quedarnos en la indignación. No es posible sin utopía, sin imaginación radical y sin mantenerla en tensión con la racionalidad. No hay utopías sin racionalidad, ni sin deseo,… sin esperanza o sin amor.

¿Y qué, pues? A la calle que ya es hora! A ser Pueblo.

 

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Queremos el pan y las rosas

¿Recuerdas?
¿Me recuerdas?
Soy la chica
de la piel oscura
y los zapatos gastados.
Soy la chica
con dientes cariados.
Soy la chica
negra de los dientes podridos
con el ojo herido
y la oreja destrozada.
Soy la chica
que sostiene a sus hijos,
cocina sus comidas,
barre sus patios,
lava sus ropas.
Oscura y pudriéndome
y herida, herida.
Yo daría
a la raza humana
tan sólo esperanza.
Soy la mujer
con la piel oscura bendecida.
Soy la mujer
con los dientes arreglados.
Soy la mujer
con el ojo sanado,
con la oreja que oye.
Soy la mujer: Oscura,
arreglada, curada,
que te escucha.
Yo daría
a la raza humana
tan sólo esperanza.
Soy la mujer
que ofrece dos flores
con raíces gemelas.
Justicia y Esperanza.

Comencemos.

Este poema de Alice Walker, en palabras de Lucía Ramón “sintentiza lo que las mujeres cristianas y feministas queremos ofrecer con nuestra acción y nuestra reflexión. Son dos rosas con raíces gemelas: justicia y esperanza. Y hacemos una invitación a todos y a todas: comencemos”.

Con estos textos, os presento el último libro que me ha llegado: «Queremos el pan y las rosas. Emancipación de las mujeres y cristianismo». Ediciones HOAC, colección cristianismo y sociedad. Prólogo de José Ignacio González Faus.

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