Los derechos laborales en Egipto se escriben con R: represión y retroceso

La revuelta y la revolución en el país de las pirámides está dejando un panorama desolador en la legislación de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. El último informe elaborado por la Confederación Internacional Sindical, se pone de «serias deficiencias» al derecho a organizarse, a la negociación colectiva y a la huelga.»

En marzo, el Gobierno aprobó la Ley 34/2011 que prohíbe las huelgas y las manifestaciones que «dificulten la producción», es decir, una forma legal de privar así a los trabajadores y las trabajadoras de este instrumento esencial para conseguir justicia económica y social y de un derecho fundamental conforme al Derecho Internacional.

La legislación no protege adecuadamente a las mujeres, a los discapacitados, a los homosexuales ni a las personas que viven con VIH/SIDA de todas las formas de discriminación, y tampoco exige igualdad de remuneración entre hombres y mujeres. La participación de la mujer en el mercado laboral es escasa y éstas se enfrentan a una brecha salarial considerable.

También se permite que los niños y las niñas trabajen en la agricultura, en el servicio doméstico o en empresas de propiedad familiar, por lo que, en definitiva, se están tolerando «legalmente» graves violaciones a los derechos de éstos como la explotación infantil.

Por R empieza la revuelta y la revolución; también por R comienza la represión y retroceso.

Acceso al informe completo «Internationally recognised core labour standards in Egypt» (pdf)

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