Propuestas del FMI y la OIT para favorecer y #CrearEmpleo

Fondo Monetario Internacional • FMI

■ Profundizar en las relaciones laborales tocando la flexibilidad interna: modificación de las condiciones de trabajo, dejando de negociar convenios que finalicen y utilizando procedimientos de descuelgue.
■ Caminar hacia un contrato único, lo que llaman atender la dualidad,  “alineando” los costes de despido para que se incremente la antigüedad. Reducir las modalidades de contratación, ampliar el uso del nuevo contrato permanente y reducir el margen de interpretación judicial de los despidos objetivos.
■ Mejorar los servicios públicos de empleo para facilitar casar oferta y demanda. Reducir los costes de contratación, incluida las cotizaciones, para jóvenes y trabajadores de baja cualificación.
■ Impulsos a la competencia y al clima de negocios que favorezcan la reducción de los precios. Aplicar una ley de Unidad de Mercado, reducir las barreras regulatorias que impiden el crecimiento de las empresas, eliminar la indexación de los precios públicos, y encontrar una solución duradera al déficit de tarifa eléctrica. El plan de liberalización de los servicios profesionales también es importante y debe evitarse que resulte socavado por intereses creados y que sufra nuevos retrasos. Para identificar prioridades futuras y generar consenso, podría ser útil crear una “comisión de crecimiento” independiente.
■ Explorar un mecanismo que permita adelantar las ganancias de empleo derivadas de las reformas estructurales: (1) el compromiso de los empresarios de generar empleo a cambio de la aceptación por los sindicatos de una significativa moderación salarial y (2)  incentivos fiscales a través de reducciones inmediatas en las cotizaciones a la seguridad social.

Organización Internacional del Trabajo • OIT

■ Trazar una estrategia equilibrada entre los objetivos macroeconómicos y los de empleo. Abordar reformas estructurales en el sector financiero. Desbloqueo de  flujos de crédito para las empresas productivas que estimulen el crecimiento, aprovechen nuevos mercados y generen oportunidades de trabajo decente.
■ Articular programas de empleo que han tenido buenos resultados en Europa, como por ejemplo: a través de salarios subsidiados y desgravaciones fiscales y mantener a los trabajadores vinculados al mercado laboral. Políticas activas del mercado laboral para mejorar la empleabilidad de las personas. Incluye medidas dirigidas a prevenir el abandono de los estudios, oportunidades de formación dirigidas específicamente a las personas inactivas, participación en programas de trabajo o intensificar el apoyo de la búsqueda de trabajo. El “programa de garantías para los jóvenes” cuyo objetivo es ofrecer medidas y actividades especiales para facilitar que los participantes encuentren un empleo o regresen a los estudios tan pronto como sea posible desde que quedan desempleados.
■ Avanzar hacia un modelo de consolidación fiscal más suave que permita alcanzar tanto los objetivos fiscales como los de empleo. Con una cronología más realista para reducir los déficit; con un cambio en la combinación de las medidas de recuperación, lejos de los recortes de los salarios y de las inversiones reales que han frenado la demanda y mejorar la relación entre las políticas macroeconómicas y del empleo al enfrentar los problemas estructurales del sector financiero, apoyar a las PYMEs e instaurar programas del mercado laboral que priorice a los jóvenes.
■ Apostar por el diálogo social y por una mayor coordinación como elemento esencial para mejorar la elaboración de los diferentes instrumentos políticos; crear consensos que respalden procesos en favor del empleo, y asegurar que la estrategia incluya las preocupaciones sociales y económicas. Mayor cooperación entre los servicios públicos de empleo de los Estados para facilitar la movilidad y reducir el desempleo.

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“Me voy. Me avergüenza el #FMI”. Carta de abandono de Peter Doyle

 

Departamento Europa
Washington DC
18 de junio 2012

Al Dr. Shaalan, Decano del Comité Ejecutivo del FMI,

Me dirijo hoy por última vez al Comité Ejecutivo porque abandono el FMI.

En primer lugar quiero expresar formalmente mi más profundo agradecimiento a las autoridades de Suecia, Israel y Dinamarca, con las que he trabajado en el último período, así como con todas con las que he trabajado con anterioridad, por su extraordinaría generosidad conmigo.

Asimismo, quiero aprovechar esta oportunidad para explicar porque me voy.

Después de veinte años de servicio, me avergüenza toda relación con el FMI.

No solo por su incompetencia ante la crisis global, expuesta solo parcialmente por el informe de la OIA, así como por el informe TSR en relación con el seguimiento previo a la crisis de la zona euro. Sino sobretodo porque los problemas sustanciales de estas crisis, como los de otras, fueron identificados mucho antes de que se produjeran, pero fueron negados en el FMI. Dados los largos períodos de gestación y la lentitud en el proceso de toma de decisiones internacionales para hacer frente a estos desafíos globales, era esencial advertir a tiempo y de manera sistemática y continuada sobre estos peligros. En este sentido, el fracaso del FMI a la hora de hacerlo supone un fracaso de primer orden, incluso si esas advertencias no hubieran sido tenidas en cuenta. Las consecuencias implícitas suponen sufrimientos para muchos (y lo peor aún esta por venir) incluyendo Grecia, que la segunda divisa de reserva global esté al borde del precipicio, y que durante los últimos dos años el FMI haya fracasado a la hora de seguir y jugado un papel meramente reactivo en los esfuerzos desesperados para salvar al euro en última instancia.

Es más, los factores probables que han causado estos fallos en la tarea de vigilancia del FMI (rechazo al riesgo analítico, prioridades bilaterales y prejuicios europeos) se están reforzando a pesar de las iniciativas para corregirlos. Ello es especialmente evidente por lo que se refiere al nombramiento de los Directores Gerentes, que durante la última década han sido todos desastrosos a todas luces. Ello afecta incluso a la actual Directora Gerente, porque ni el hecho de ser mujer, ni su integridad ni su impulso dirigente pueden compensar la ilegitimidad esencial del proceso de selección. En una institución jerárquica como esta, las consecuencias implícitas de estas designaciones se transmiten en cadena a otros puestos administrativos vía nombramientos, contratos por tiempo definido y planificación de la renovación del personal de dirección, hasta contaminar a la organización en su conjunto, a pesar de todos los esfuerzos para evitarlo. La opción del Comité Ejecutivo es un FMI tullido, limitado en su capacidad de acción por las mismas causas estructurales que han provocado los fallos de vigilancia descritos. Ojala hubiera entendido hace veinte años que así era.

Hay mucha gente buena y sabia en esta institución. Pero el abajo firmante se marcha para siempre. Quizás no quieran perder al resto.

Sinceramente,

Peter Doyle,

[Economista del FMI durante los últimos veinte años, era actualmente responsable del seguimiento de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa. Vía sinpermiso. Las negritas son mías]

 

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Londres y los pobres

Luis de Sebastián.

Como era de esperar, el comunicado final dedica pocas palabras a recordar las dificultades de los países pobres.

“El G20 no tiene que olvidar a los más pobres”, escribía en su editorial el Financial Times del 1 de abril. Ese era el miedo que teníamos muchos antes de la cumbre: que la urgencia del salvamento de los bancos y de la reactivación de la demanda en los países ricos dejara en segundo o tercer término –u olvidara del todo– a los países más pobres de África, Centroamérica y el Suroeste Asiático. “Relancen el crecimiento mundial, pero ayuden a los más necesitados también”, pedía el editorial. Porque, si en los países ricos y en los grandes países emergentes está aumentando mucho el número de los desempleados, en los países realmente pobres, no es que aumenten los desempleados, sino que los que ya hay de siempre están empezando a morirse de hambre. En los países pobres, los gobiernos no pueden reanimar sus economías por medio de políticas keynesianas. No tienen margen para ello. No pueden llevar a cabo medidas de gasto público, porque ni tienen dinero para gastar ni crédito para conseguirlo prestado. Aumentar la oferta de dinero llevaría directamente a la inflación y a una eventual devaluación, sin crear empleo. En los países pobres, el ajuste a la crisis se lleva a cabo simplemente por un descenso brutal del empleo, el consumo y la inversión, y un aumento de la enfermedad y las muertes.

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Ellos, los líderes…

…trasladaron a la opinión pública mundial una declaración de compromisos para  afrontar los “serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales. Estamos decididos a aumentar nuestra cooperación y trabajar juntos para restablecer el crecimiento global y alcanzar las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales”.

Fueron algunas de las conclusiones de la Cumbre de Washington, aquel G20 “tan esperado” –otros apostábamos por la ONU– y que tanta improvisación tuvo en su convocatoria. De aquel consenso, y a la espera de Obama, se concretaron medidas a corto, medio y largo plazo; se pusieron de acuerdo en que el Fondo Monetario Internacional fuera el nuevo “guardián” del sistema financiero internacional.

Uno tenía sus dudas, tanto por el instrumento de vigilancia como por la capacidad de liderazgo para llevar a cabo los compromisos. Hoy, al acercarse la fecha de volver a reunir al G20, prevista para el mes de abril y bajo presidencia británica, con tal revisar las medidas encauzadas bajo la premisa de ser “inmediatas para el 31 de marzo de 2009”, se confirman las sospechas. Y hace de portavoz, nada más y nada menos que el mismísimo FMI que, a través de su director, acaba de denunciar los incumplimientos de la Declaración del G20: “Nosotros, los líderes”.

Con la que está cayendo… ellos, los líderes descienden por la pendiente de la deslegitimación.

PD. Esperamos esperanzados.

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