El debate del Decrecimiento Económico

Hace unos pocos días conocí que la FIMARC (Federación internacional de los Movimientos de Adultos Rurales Católicos) va a organizar en Octubre un encuentro en Alemania para debatir y reflexionar sobre el decrecimiento económico. Extraigo de uno de sus últimos comunicados una frase que puede servirnos de ejemplo para comprender la raíz por la cual esta nueva ideología, la del decrecimiento, se ha recuperado con fuerza en estos momentos de crisis económica: “A pesar de ser los campesinos que producen la comida, son ellos los que sufren mas el hambre”.

La crisis financiera (si queremos, crisis financiero-laboral-industrial) es la que mayor repercusión y atención mediática ha tenido. Sin embargo, no hemos de olvidar las otras crisis,tan importantes o más desde un punto de vista de dignidad de la persona y de respeto a la naturaleza: crisis alimentaria -60.000 personas mueren al día de hambre-, crisis energético-ecológica y crisis social -ha incrementado exponencialmente en este último año el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza.

Así pues, diremos que el decrecimiento económico es un concepto político que se fundamenta en la oposición o crítica a la creencia ortodoxa según la cual el crecimiento constante y el aumento de vida son los objetivos a los que toda sociedad de futuro debe aspirar. No en vano, Serge Latouche, uno de los pensadores que más ha escrito sobre este concepto, señala que “para concebir una sociedad serena de decrecimiento y acceder a ella hay que salir literalmente de la economía. Esto significa cuestionar la hegemonía de la economía sobre el resto de la vida en la teoría y en la práctica”.

Existen muchos retos necesarios que afrontar para ahondar en un proyecto que, para muchos, puede acabar siendo la alternativa, tantas veces buscada -sin éxito-, para hacer frente al capitalismo o neoliberalismo.

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Las “brillantes recomendaciones” del Banco Mundial

A pesar de que el Banco Mundial haya aprobado mejoras en las redes de Seguridad Social a fin de proteger a los millones de trabajadores y trabajadoras que han perdido su empleo a causa de la crisis económica mundial, la última edición de la publicación de mayor difusión de esta neoliberal institución desaconseja a los países adoptar planes de protección social, calificando de anti-negocios a los gobiernos que lo hagan. Doing Business 2010 (DB2010), la publicación en cuestión, recomienda asimismo que los países reduzcan las indemnizaciones por despido de trabajadores y que reduzcan o eliminen la necesidad de previo aviso sobre recortes de empleo.

En abril de 2009, el Banco anunció que los indicadores de flexibilidad del mercado laboral de Doing Business, que fomentan la reducción de la protección de los trabajadores, “no representan la política del Banco Mundial y no deberán utilizarse como base de asesoramiento sobre políticas ni en los documentos de programa de ningún país”, y que el indicador será eliminado del marco de condicionalidad del Banco (la denominada Evaluación Institucional y de Políticas del País o CPIA, por sus siglas en inglés). El Banco también declaró que “DB2010 incluirá un comentario explicando estos pasos”, pero la nueva edición ignora esta promesa publicada en abril en el sitio web del Banco (pdf).

Además, DB2010 critica el gobierno democrático de Honduras – cuyo presidente fue expulsado tras un Golpe de Estado en junio – porque, en respuesta a la crisis económica, incrementó la indemnización por despido y los requisitos de previo aviso (Honduras carece de seguro de desempleo). Igualmente, DB2010 baja de categoría a Portugal por haber incrementado el período de aviso de despido en dos semanas.

Por otro lado, el régimen autoritario de Belarús, que perdió su estatus comercial preferente con la Unión Europea por haber violado los Convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha sacado buena nota para DB2010 al hacer más fácil la eliminación de puestos de trabajo. Rwanda ha ganado este año el premio al “mayor reformador” porque “[con relación a recortes de empleo] ya no es necesario que la patronal consulte de antemano a los representantes de los trabajadores ni que notifique al inspector laboral”. La publicación del Banco elogia también a Macedonia por deshacerse de las medidas para reentrenar a trabajadores despedidos por reducción de plantilla; y a Mauricio por eliminar la indemnización obligatoria por despido.

Las posiciones, de este conflicto, siguen en alto.

Vía | CSI

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Al Papa le hace falta un poco de marxismo

| Leonardo Boff |

La nueva encíclica de Benedicto XVI Caritas in Veritate del 7 de julio último es una toma de posición de la Iglesia ante la crisis actual. El conjunto de las crisis que afectan a la humanidad y que conllevan amenazas severas sobre el sistema de la vida y su futuro, pediría un texto profético, cargado de urgencia. Pero no ha sido eso lo que hemos recibido sino una larga y detallada reflexión sobre la mayoría de los problemas actuales, que van desde la crisis económica al turismo, de la biotecnología a la crisis ambiental, y proyecciones sobre un Gobierno mundial de la globalización. El género no es profético, «el cual supondría un análisis concreto de una situación concreta» que posibilitaría emitir un juicio sobre los problemas a la vista en forma de denuncia-anuncio. Pero no está en la naturaleza de este papa ser profeta. Él es un doctor y un maestro. Elabora el discurso oficial del Magisterio, cuya perspectiva no viene de abajo, de la vida real y conflictiva, sino de arriba, de la doctrina ortodoxa que esfuma las contradicciones y minimiza los conflictos. La tónica dominante no es la del análisis, sino la de la ética, la de lo que deber ser.

Como no analiza la realidad actual, extremadamente compleja, el discurso magisterial permanece principista, equilibrista y se define por su indefinición. El subtexto del texto, lo no dicho en lo dicho, remite a una inocencia teórica que inconscientemente asume la ideología funcional de la sociedad dominante. Se nota ya al abordar el tema central ―el desarrollo― tan criticado hoy por no tener en cuenta los limites ecológicos de la Tierra. De esto la encíclica no dice nada. Su visión es que el sistema mundial se presenta fundamentalmente correcto. Lo que existen son disfunciones, no contradicciones. Ese diagnóstico sugiere la siguiente terapia, semejante a la del G-20: rectificaciones y no cambios, mejorías y no cambio de paradigma, reformas y no liberaciones. Es el imperativo del maestro: «corrección»; no el del profeta: «conversión».

Al leer el texto, largo y pesado, acabamos pensando: ¡qué bien le vendría al papa actual un poco de marxismo! Éste, a partir de los oprimidos, tiene el mérito de desenmascarar las oposiciones presentes en el sistema actual, sacar a la luz los conflictos de poder y denunciar la voracidad incontenida de la sociedad de mercado, competitiva, consumista, nada cooperativa e injusta. Ella representa un pecado social y estructural que sacrifica millones en el altar de la producción para el consumo ilimitado. Esto debería denunciarlo proféticamente el papa. Pero no lo hace.

El texto del Magisterio, olímpicamente por fuera y por encima de la situación conflictiva actual, no es ideológicamente «neutro» como pretende. Es un discurso reproductor del sistema imperante, que hace sufrir a todos especialmente a los pobres. No es cuestión de que Benedicto XVI lo quiera o no lo quiera, sino de la lógica estructural de su discurso magisterial. Por renunciar a un análisis crítico serio, paga un alto precio en ineficacia teórica y práctica. No innova, repite.

Y ahí pierde una enorme oportunidad de dirigirse a la humanidad en un momento dramático de la historia, a partir del capital simbólico de transformación y de esperanza contenido en el mensaje cristiano. Este papa no valora el nuevo cielo y la nueva Tierra, que pueden ser anticipados por las prácticas humanas, solamente conoce esta vida decadente, y por sí misma insostenible (su pesimismo cultural), y la vida eterna y el cielo que vendrán. Se aleja así del gran mensaje bíblico que tiene consecuencias políticas revolucionarias al afirmar que la utopía terminal del Reino de la justicia, del amor y de la libertad sólo será real en la medida en que se construyan y se anticipen, en los límites del espacio y del tiempo histórico, tales bienes entre nosotros.

Curiosamente, haciendo abstracción de nociones fideístas recurrentes («sólo a través de la caridad cristiana es posible el desarrollo integral»), cuando se «olvida» del tono magisterial en la parte final de la encíclica, habla de cosas sensatas como la reforma de la ONU, la nueva arquitectura económico-financiera internacional, el concepto de Bien Común del Globo y la inclusión relacional de la familia humana.

Parafraseando a Nietzsche: «¿cuánto análisis crítico es capaz de incorporar el Magisterio de la Iglesia?»

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G8: RIP

Alemania reconoce el “carácter obsoleto” del G8. La declaración realizada por Merkel es muy significativa, no sólo por el papel que juega ese país en el tablero político mundial, sino que además es la primera vez que lo realiza un país integrante de ese selecto club y en vísperas de su reunión italiana. Toda una declaración de intenciones.

Como ya se apuntó en esta bitácora, el G8 -club de los países ricos- venía demostrando, una y otra vez, su escasa voluntad de compromisos para tomar la iniciativa y resolver los problemas que originan, su habilidad por infundir desesperanza y su destacada peculiaridad por mostrar su actos obscenos e hipócritas a la ciudadanía del mundo.

Requiescat in pace y nos dejen en paz.

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Coches, Garoña y otros sacrificios. Un equilibrio difícil pero imprescindible

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abogó hace unos días por el cambio de modelo económico-productivo y defendió un modelo de desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, el gobierno anunciaba una de sus medidas estrella para hacer frente a la crisis: el Plan 2000e para la adquisición de automóviles. La paradoja observada en esta dicotomía entre palabras y hechos exige un análisis crítico. Y especialmente en la izquierda. Y ahora se debate sobre el cierre o no de una central nuclear, Garoña, en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro. Parece que finalmente ZP cumplirá su promesa electoral, aunque está por ver cómo y cuándo. Y si la decisión responde únicamente a criterios electorales o a una apuesta decidida por emprender ese cambio de modelo anunciado.

Está claro que haríamos demagogia, tanto desde un lado como desde el otro, si defendiéramos los extremos que abogan por la continuidad de estas industrias, con el perjuicio medioambiental y la continuidad de un sistema capitalista que ello supondrían, o defendiéramos un cierre inmediato sin alternativas eficaces a medio plazo para los cientos de trabajadores que dejarían sus puestos de trabajo.

Ahora bien, quizá lo anterior no deje de ser un análisis simplista y banal sobre estos debates. No es novedad afirmar que los gobiernos tienden a actuar poniendo su mirada en el corto plazo. Es lo que la ciudadanía verá de cerca y, seguramente, por lo que juzgará a esos gobernantes. Por ello, las medidas a medio y largo plazo están en el plano de lo secundario y lo superfluo, porque apenas tienen réditos electorales o, si los tuviera, podrían ser otros incluso quienes se beneficiasen de ellos. Por tanto, es políticamente incorrecto sentar las bases de proyectos futuros que en el corto plazo suponen exigencias muy sacrificiales.

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Día del libro

«No asistimos en estas tierras a la infancia salvaje del capitalismo, sino a su cruenta decrepitud. El subdesarrollo no es una etapa del desarrollo. Es su consecuencia. El subdesarrollo de América Latina proviene del desarrollo ajeno y continúa alimentándolo. Impotente por su función de servidumbre internacional, moribundo desde que nació, el sistema tiene pies de barro. Se postula a sí mismo como destino y quisiera confundirse con la eternidad. Toda memoria es subversiva, porque es diferente, y también todo proyecto de futuro. Se obliga al zombi a comer sin sal: la sal, peligrosa, podría despertarlo. El sistema encuentra su paradigma en la inmutable sociedad de las hormigas. Por eso se lleva mal con la historia de los hombres, por lo mucho que cambia. Y porque en la historia de los hombres cada acto de destrucción encuentra su respuesta, tarde o temprano, en un acto de creación.»

Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano.

Pese a su rabiosa actualidad, el libro está escrito en 1970.

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El ‘Plan Geithner’ es un robo

Lo dice el economista y Nobel Joseph Stiglitz. Este plan de rescate presentado por la Administración de Obama para sanear los activos tóxicos de los bancos es un “robo” a los contribuyentes de Estados Unidos porque los expone demasiado al riesgo, y difícilmente funcionará si la economía sigue débil.

“Francamente, esto es equivalente a un robo al pueblo estadounidense. No creo que funcione porque habrá mucho enfado por colocar tantas pérdidas sobre los hombros de los contribuyentes estadounidenses”, señala Stiglitz.

Por otro lado, la gente de Adbusters -en línea con la crítica que ya realizó Naomi Klein, en su artículo ‘Los Chicago Boys de Obama‘-, señalan que tras un “examen detenido del equipo de recuperación económica de la Casa Blanca, muestra que podemos esperar más de lo mismo”. Se preguntan cómo un equipo ortodoxo en la economía neoliberal pueden ser un agente de cambio y añaden por qué no hay sitio a pensadores capaces como Herman Daly, Joshua Farley, Robert Nadeau o Mathis Wackernagel.

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La democracia y el pueblo

En resumen, deberemos enfrentar los problemas del siglo XXI con un conjunto de mecanismos políticos espectacularmente inapropiados para lidiar con esos problemas. Se trata de mecanismos que están, en efecto, confinados dentro de las fronteras de unos estados nacionales enfrentados a un mundo interconectado, fuera del alcance de sus operaciones. Aún no está clara la longitud de su radio de acción dentro del vasto y heterogéneo territorio que posee una estructura política común como la Unión Europea. Se enfrentan a y compiten en el marco de una economía globalizada que opera a través de unas unidades harto heterogéneas y para las cuales son irrelevantes la legitimidad política y el interés común, a saber: las corporaciones transnacionales. Sobre todo, se enfrentan a una era en la que el impacto de las acciones humanas sobre la naturaleza y el planeta se ha convertido en una fuerza de proporciones geológicas. La solución, o aun la mera mitigación, precisará de medidas para las cuales, casi con certeza, ningún apoyo podrá encontrarse contando votos o midiendo las preferencias de los consumidores. Esto no mejorará las perspectivas a largo plazo de ninguna democracia en el mundo.

Encaramos el tercer milenio como el irlandés apócrifo que, preguntado por la mejor manera de llegar a Ballynahinch, y tras una breve pausa reflexiva, espetó: “si yo fuera usted, no partiría de aquí”.

Pero aquí estamos, y de aquí partimos.

Eric Hobsbawm | La pista sinpermiso.

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Aznar el jaleante

“En la libertad está el éxito. Yerran quienes dicen que la economía libre ha fracasado. Es como si alguien toma decisiones, se equivoca y dice que la democracia no vale. ¡El que no vales eres tú! Volver a posiciones socialdemócratas apolilladas es absurdo, como fiarse de que todo lo va a hacer la coordinación internacional. Es importante, pero hay que hacer cosas en España para salir de la crisis, no se ha hecho nada. Hay que hacer una reforma fiscal, otra energética, otra laboral, un plan hidrológico.”

Aznar dixit, librepensador acarcomado jaleando a jóvenes neoconservadores.

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No desperdiciar las oportunidades de la crisis

Leonardo Boff | Vía Atrio | Koinonia

Frente al cataclismo económico-financiero mundial se dibujan dos escenarios: uno de crisis y otro de tragedia.

Tragedia sería si toda la arquitectura económica mundial se desmoronase y nos empujase hacia un caos total con millones de víctimas, por violencia, hambre y guerra. No sería imposible, pues el capitalismo generalmente supera las situaciones caóticas mediante la guerra. Gana al destruir y gana al reconstruir. Solamente que hoy esta solución no parece viable, pues una guerra tecnológica liquidaría a la especie humana; sólo caben guerras regionales sin uso de armas de destrucción masiva.

Otro escenario sería el de crisis. Para ella, no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a otro orden diferente y mejor. La crisis tendría, por tanto, una función purificadora, abriendo espacio para otra oportunidad de producción y de consumo.

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