#15J: expresión de compromiso, solidaridad y de dignidad

En vísperas de una importantísima cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europa, el movimiento sindical europeo y las distintas cumbres —de organizacones— sociales del país, han convocado movilizaciones para reclamar una “Europa más social y democrática. Por el empleo y la protección social”.

El #15J como expresión de compromiso por un proyecto político europeo que extienda sus “fronteras” democráticas frente a instituciones cada vez más deslegitimadas. Por una ciudadanía activa que participa de la política en sus ámbitos de representación y de legitimidad avalada, no solo en la protesta, sino en la capacidad de sumar voluntades para generar alternativas válidas y comunes. La política institucional nunca estuvo tan alejada de la ciudadanía ni de sus interlocutores sociales como en este tiempo tan convulso que nos ha tocada (con) vivir. Una convivencia cuestionada con la surgimiento, cada vez más fuerte y extendido, de expresiones populistas, demagógicas, xenófobas y racistas.

El #15J como expresión de solidaridad. Entendida como elemento de justicia en sociedades cada vez más empobrecidas. Ya no puede mirarse hacia otro lado. Las políticas basadas en la austeridad como predicamento absoluto contra el déficit son, más allá del fracaso, instrumentos de creación de víctimas y de dolor. Educación, sanidad, protección social… nuestros estados de bienestar  nos aproximan al ideario de sociedad decente y favorecen el desarrollo de la persona que sujeto político en común con el otro. Cada golpe, genera un tsunami de indignación, de rechazo y de acción.

El #15J como expresión de dignidad. La mayor aspiración de la gente sigue siendo un trabajo decente porque de el, nos va la vida digna. Este es el nudo gordiano de la igualdad (entre sexos, contra la pobreza…), por eso, la principal exigencia siguen siendo la de creación de empleo: la principal fuente de riqueza de la mayoría, el mejor lugar de socialización, aquí se hace y crece la solidaridad, el compromiso, la igualdad… El principio de las cosas esenciales de la vida. Dignidad!

La política institucional debería saber que cuando acaba un #15J, le sucede un #16J; y quienes nos comprometemos en política desde lo social, sabemos que los procesos son de recorrido, necesitado de formación, de comprensión, de suma de sinergias, y basado en el respeto. ¿Cabe de otra forma?

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Texto relacionado | Situación del empleo en la UE

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La ‘primavera árabe’ convoca al movimiento altermundialista. Foro Social Mundial #FSM2013

Foro Social Mundial… hora cero | Por Sergio Ferrari* desde Túnez.

Las mujeres darán el puntapié “oficial” anticipando con su asamblea mundial la apertura de la 12ª edición del Foro Social Mundial (FSM) este 26 de marzo.

Horas después, la tarde del mismo martes, una manifestación en la capital tunecina marcará, como es ya habitual en estos eventos, el arranque de la cita altermundialista. La marcha se iniciará en la Plaza 14 de enero, fecha emblemática que recuerda el inicio, en 2011, de la Revolución de los Jazmines.

Mujeres en acción y movilización callejera, en el marco de la transición democrática, subrayan los aspectos esenciales de este primer FSM en el Magreb, 12 años después de Porto Alegre 1.

En un contexto político complejo y desafiante. En el cual, luego de la insurrección del 2011 que volteó a Ben Alí, las tensiones crecientes entre islamismo radical en el gobierno y fuerzas democráticas opositoras acaparan el escenario político de este país de diez millones de habitantes.

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“El éxito dependerá de la participación de los movimientos sociales” #FSM

Entrevista con Mimoun Rahmani, del Foro Social de Magreb | Por Sergio Ferrari*

El éxito o fracaso del próximo Foro Social Mundial (FSM) de Túnez (26-30 marzo) dependerá, fundamentalmente, de la capacidad de los movimientos sociales de apropiarse de este espacio abierto y llenarlo con un verdadero contenido transformador. Tesis principal de Mimoun Rahmani, miembro activo del Foro Social del Magreb, quien en esa calidad ha participado en algunos de los espacios preparatorios de Túnez 2013.

“La región del Magreb/Máshrek, principalmente Túnez, Marruecos, Argelia, Egipto, ha protagonizado en los últimos años importantes sublevaciones populares. Es un proceso en marcha, no concluido, que va a exigirnos tiempo y lucha…”, subraya Rahmani, uno de los responsables de ATTAC Marruecos y del Comité para la Anulación de la Deuda del tercer Mundo (CADTM) en ese mismo país.

En ese sentido, la convocatoria de fines de marzo en la capital tunecina que prevé reunir entre 30 y 50 mil participantes —según cálculos estimativos de los organizadores— , “puede tener un impacto significativo si los movimientos sociales más dinámicos de la región, los que protagonizaron los procesos revolucionarios, están presentes”.

Reto no automáticamente asegurado, dado que muchos de esos actores sociales de primera línea, “tienen prioridades de agenda muy específicas y además padecen de muchas limitaciones financieras para desplazarse”, enfatiza Rahmani.

De ahí la importancia que las promesas de los organizadores del FSM 2013 de destinar un porcentaje del presupuesto para facilitar esa participación, realmente se concrete. Según Rahmani en un principio sobre un presupuesto total de en torno de 1 millón y medio de euros se preveía destinar un 15% para un “fondo de solidaridad” para promover la participación.

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Whitaker: “La sociedad civil planetaria recorre su propio camino que no es simple ni lineal”

El Foro Social Mundial: de  Porto Alegre (2001) a Túnez (2013). El otro mundo posible de Chico Whitaker.

Entrevista realizada por Sergio Ferrari, en colaboración con E-Changer (@echangerch), ONG suiza de cooperación solidaria, sostenida por la FEDEVACO y la Federación Ginebrina de Cooperación.

En este proceso en marcha de apenas doce años de vida, hay ya tantos logros alcanzados como desafíos pendientes. Así lo expresa Francisco “Chico” Whitaker, activo cofundador-activista-pensador del Foro Social Mundial (FSM) desde su primera edición en 2001 en Porto Alegre y miembro desde entonces del Consejo Internacional, la instancia facilitadora. A sus casi 83 años, el Premio Nobel alternativo de la paz 2006 actúa, reflexiona, conceptualiza y mira hacia el futuro de este espacio altermundialista. Próxima parada en el camino: la edición 2013 de Túnez (26-30 de marzo), tema de esta entrevista a escasas semanas de su realización.

Sergio Ferrari: El próximo foro se realizará por primera vez en el Magreb, región de intensos cambios políticos y sociales en los últimos años. ¿Cómo se decidió el lugar?

Chico Whitaker: Fue el resultado de diversas proposiciones anunciadas por organizaciones y movimientos sociales. El Consejo Internacional, que no es ni un órgano de Gobierno ni un Consejo de Administración sino una instancia facilitadora, fue construyendo la decisión del lugar de manera consensual. Resulta obvio que un Foro en Túnez en este momento pareció muy propicio en razón del significado positivo de la primavera árabe para todas las luchas mundiales. No podemos olvidar que ha sido ese movimiento social el que inspiró a miles y miles de jóvenes que han ocupado –y en algunos casos lo siguen haciendo- centenares de plazas en todo el mundo exigiendo cambios. Ni tampoco se puede olvidar el rol protagónico de la movilización de las sociedades civiles tunecina y egipcia para derrotar las dictaduras en esos países.

El FSM en una región explosiva

SF: El asesinato del dirigente opositor Chukri Belaïd el 6 de febrero pasado ha relanzado una intensa movilización social en Túnez. ¿Su lectura de esta situación de cara al FSM 2013?

CW: Los sucesos de la primera parte de febrero nos han conmovido enormemente. El crimen brutal ha despertado una reacción ciudadana muy intensa. El gran desafío de Túnez hoy es no salir de ningún modo de la democracia. Los integrantes del Comité de Organización del FSM se han inmediatamente movilizado para condenar ese crimen. Un comunicado firmado por más de un centenar de los miembros del Consejo Internacional del FSM señala que este hecho no podrá frenar el proceso iniciado por los demócratas tunecinos con quienes somos solidarios. Estamos convencidos que las fuerzas democráticas sabrán mantener la convicción profunda de elegir la resolución pacífica de los conflictos como vía para avanzar en el proceso democrático. Estamos más que nunca convencidos, también, de la necesidad de la movilización internacional para asegurar el logro del FSM 2013 y que sea un momento fuerte de apoyo al proceso democrático en Túnez.

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La economía no puede desprenderse de la ética #biencomún #ebc

“Noto unas expectativas muy elevadas, algo que me emociona”, así comenzó su conferencia, en La Nau de la Universitat de València, Christian Felber, creador de la Economía del Bien Común. Un modelo alternativo que, como toda teoría postmoderna, no nos presenta una idea nueva, sino que bebe de fuentes filosóficas como la ilustración, el cristianismo o el ecofeminismo.

El punto de partida es el valor de la dignidad humana, ese es el principio y fin de todo. Esta afirmación significa que todas las personas, por el mero hecho de serlo, tenemos un valor y que todas tenemos el mismo valor. Por eso, los derechos humanos son universales. Felber considera que en estos momentos estamos en una segunda generación de derechos que tienen como objetivo la satisfacción de necesidades de la ciudadanía. Esta es la misma finalidad que los libros de texto y las Constituciones de los países democráticos atribuyen a la economía y sobre la que hay un amplio consenso.

Sin embargo, Felber detecta tres contradicciones que propone superar. El primer cambio a abordar es el de poner la práctica económica en concordancia con lo aprobado en las Constituciones. El segundo, el de sustituir dos reglas del juego tóxicas para las empresas: el afán de lucro y la competencia, por la búsqueda del bien común y la cooperación. Por último, plantea modificar los indicadores a través de los que se mide actualmente el éxito económico: el PIB y el beneficio empresarial, porque si el objetivo es la satisfacción de necesidades, es claramente insuficiente. Por el contrario, deberíamos consensuar aquellos ítems que reflejen mejor la “Felicidad Interna Bruta”.

Esta nueva filosofía ya ha empezado a aplicarse en más de 200 empresas de su país natal, Austria, y ha empezado a extenderse a otros países europeos. En ellas se mide cómo aporta a las necesidades humanas su producto o servicio, las condiciones laborales, la igualdad de oportunidades, el grado de participación en la toma de decisiones o su huella ecológica. También se ha comenzado a implantar en algunos municipios que, además de hacerse estas preguntas en sus empresas municipales, miden el grado de satisfacción de la ciudadanía y dan pasos hacia una democracia más real.

Christian Felber no tiene prisa, sabe que es un proceso lento que debe experimentarse en espacios pequeños donde hay más posibilidad de construir, de forma democrática, estructuras que pongan en el centro a las personas y tengan como horizonte el bien común.

Foto | Amnistía Internacional Valencia

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La sociedad decente

Avishai Margalit | 1997

Anoche, el jeque anduvo por toda la ciudad, candil en mano, gritando: “Estoy harto de zafios y malvados, anhelo un ser humano”. —Rumi (1207-1273).

En el prólogo del libro, el autor explica cómo de una conversación mantenida con su colega Sidney Morgenbesser, éste comentó que “el problema más acuciante no era la sociedad justa, sino la sociedad decente”. Un comentario que, según escribe, “le causó una gran impresión” hasta tal punto de ser la base sobre la que construyó este ensayo.  Margalit se convenció de la importancia que hay que darle, en el pensamiento político, a los conceptos de honor y humillación. Así plasmó la idea de la sociedad decente, aquella que no humilla a sus integrantes.

La pregunta es inevitable: ¿qué es una sociedad decente? y la respuesta que propone es “una sociedad cuyas instituciones no humillan a las personas”. El autor hace, durante el recorrido de sus textos, la comparación que se establece entre una sociedad decente y una sociedad justa.

El libro consta de cuatro partes y un capítulo conclusivo. En la primera parte, aborda las razones por las cuales alguien se siente humillado. Aborda que una sociedad que carezca de derechos puede desarrollar nociones de honor y humillación apropiadas para una sociedad decente. El concepto apropiado de honor es la idea del respeto hacia uno mismo.

La segunda parte plantea la cuestión de qué es lo que justifica el respeto hacia los seres humanos. Lo hace en tres tipos: a) de carácter positivo: las personas merecen ser respetadas; b) de carácter escéptico: el origen del respeto es el respeto en sí mismo. Y c) de carácter negativa: no existe ninguna justificación para respetar a los seres humanos, aunque está justificado el evitar humillarlos.

La tercera parte aborda la idea de humillación, entendida como el rechazo hacia una persona ejercido por el colectivo humano y como la pérdida del control básico. Dos aspectos de la humillación que se manifiestan en los escenarios sociales. La cuarta parte plantea cómo deben actuar, en una sociedad decente, las principales instituciones sociales.

Es este un libro de afirmaciones para el debate, como dice el autor, algunas de ellas verdaderas y otras erróneas. 15 años después de su primera edición, el debate sigue muy abierto. Que continue la conversación.

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A la huelga por decencia #14N

1.- La decisión de apoyar e implicarme en una huelga general, es parte de la toma de conciencia individual ante una realidad y una problemática colectiva, ejerciendo con ello, un derecho legítimo y legitimado.

2.- Más allá de compartir las razones, que las hay, con sólo mirar el entorno personal y el ambiental (mi barrio, por ejemplo), podemos comprobar las magnitud del dolor provocado por unas políticas antisociales y de recortes que, además, han fracasado no resolviendo las mayores aspiraciones de la gente: empleo, servicios públicos de calidad, cooperación, igualdad, etc.

3.- Estas políticas aprobadas por el Gobierno de España, y con un seguidismo mayoritario de los gobiernos autonómicos, sitúan a la persona en un plano secundario. Solos los factores económicos —la ciencia más inexacta— están siendo primados y puestos de relevancia en la gestión de la plaza pública, en la gestión de la polis.

4.- Los desequilibrios y las desigualdades se acentúan, los males sociales se agudiza; el reparto de las cargas para atajar las soluciones basculan hacia la parte que menor responsabilidad ha tenido en el origen de esta crisis integral.

5.- Con todo ello, la política se debilita. Mas que porque los centros de decisiones se alejen de la ciudad, porque la política se desentiende de las soluciones reales que la gente necesita. El desapego es mayor y la desconfianza crece cuando se debilita la relación entre representados y representantes. La política como solución, se desliza por una pendiente peligrosa, camino de convertirse en un problema mayor.

6.- Es un momento para expresar nuestra solidaridad. Desde lo global, con un llamamiento a la movilización de todas las trabajadoras y los trabajadores europeos, a lo local en mi centro de trabajo. De los que estamos trabajando, por los que no pueden hacerlo aunque quieran. De solidaridad efectiva entre generaciones. De solidaridad manifiesta y manifestada. Es una tarea común de todos y para todos.

7.- Es el momento de la ciudadanía. El modelo laboral y social esta en juego y tenemos que defenderlo. Ayer compré lo de mañana, avisé al colegio de que mi hijo y mi hija no irán a clase. Participaré en un piquete informativo; llevaré cámara de fotos, mi teléfono móvil y mi tableta para contar con texto, con imágenes y con vídeo todo cuanto suceda a mi alrededor. Por la tarde, acudiremos a la manifestación, junto a milles de personas en la ciudad, en todo el estado, en toda Europa.

8. Aspiro a vivir en una sociedad más acorde con lo que Avishai Margalit denominó como sociedad decente “aquella cuyas instituciones no humillan a las personas sujetas a su autoridad, y cuyos ciudadanos no se humillan unos a otros.”. Voy a la huelga por decencia.

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Política antipolítica

 

Soy partidario de una política antipolítica. Es decir, de una política que no equivalga a una tecnología del poder y la manipulación con él como una forma de dirección cibernética de los hombres o como un arte de finalidades concretas, prácticas o intrigas, sino de la política como una de las formas de buscar y de conquistar el sentido de la vida; cómo protegerlo y cómo servirle; una política como moralidad practicada; como un servicio a la verdad; como preocupaciones por nuestros prójimos, preocupaciones auténticamente humanas, que se rigen por medidas humanas.

Václav Havel.

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