El precio oculto del milagro del Golfo

Con la Copa Mundial de Fútbol 2022 en perspectiva, la Confederación Sindical Internacional revela la miseria de los trabajadores migrantes detrás del reluciente auge del Golfo – Doha (Qatar) y Dubai (EAU), países que son «aliados económicos» de España.

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Marcelino Camacho

Hoy, todos y todas, hemos desayunado con el fallecimiento del «padre del sindicalismo«, con una de las pocas «figuras históricas» que ya van quedando en España. A estas horas, poco queda que contar del entrañable Marcelino Camacho.

Fue, junto a Nicolás Sartorius, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Eduardo Saborido, Francisco García Salve (sacerdote obrero),  Luis Fernández, Francisco Acosta Juan Muñiz Zapico «Juanín» y Fernando Soto, uno de los principales dirigentes -secretario general- de las primeras Comisiones Obreras; todos ellos, encausados, juzgados y encarcelados por el proceso 1001 de la dictadura franquista.

A toda aquella gente de esa época, muchos y muchas -que ya las había- anónimas, se jugaron el tipo para que prevaleciera la dignidad de los trabajadores y de las trabajadoras, teniendo claro que esa batalla pasaba, obligatoriamente, por alcanzar la democracia y, con ella, la libertad. Ambas cosas estaban estrechamente ligadas y en ello, Marcelino como tantos otras personas de Comisiones Obreras, pusieron todo su empeño: primero rompiendo con las viejas estructuras y dinámicas del sindicalismo vertical y, en segundo lugar, apostando por la reconciliación planteada con la transición.

Marcelino siempre fue fiel a sus ideas. Nadie se lo reprocha. Lo fue tanto, que en ese empeño, le supuso tener que abandonar, decidido por votación mayoritaria, la Presidencia de su sindicato, cuando la organización debatía en su sexto congreso adentrarse en la senda de un renovado  «sindicalismo de nuevo tipo».  Aquello lo vivimos, todos y todas, de forma muy sentida, pero con la responsabilidad de ejercer como sindicato independiente y comprometido en lo que representa, le distanció, primero de Antonio Gutiérrez: su sucesor en el cargo; y, posteriormente, de José María Fidalgo. Camacho se había convertido ya, quizás sin quererlo, en leyenda, en mito, en un ídolo.

Tu lucha y tu entrega, es y será motivo de orgullo para quienes realizan política en mayúsculas, y sobre todo a los que seguimos comprometidos en (y con) la principal riqueza de este país: los trabajadores y las trabajadoras.

Descansa en paz.

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100 días para el Ministro de Trabajo

La cartera de Trabajo va a ser una de las más complicadas de gestionar, no solo por el conflicto abierto que tiene con los sindicatos sino también por las reformas que quedan por hacer: negociación colectiva, pensiones y políticas activas de empleo; pero sobre todo por la imperiosa necesidad de generar empleo. Leyendo la entrevista publicada en el diario El País, extraigo estas conclusiones.

I. El Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, está a favor de la reforma laboral, hoy Ley 35/2010, que motivó la pasada huelga general del 29 de septiembre. Por lo tanto, el conflicto sindical lo sigue teniendo abierto. No es una cuestión menor recordar que las organizaciones sindicales exigen rectificación y a ésta, ni se le espera. De sus palabras se deduce una posible negociación del desarrollo de la ley.

II. Es un hombre que va más allá de tener el carné en la «mesilla de noche». Es muy de su sindicato por el cual,  Gómez se mojó y se mojará. Este es el quit de la cuestión.

III. Al parecer hay un gran problema de comunicación de las cuestiones del gobierno. Gómez se suma a esta idea queriendo «explicar esa reforma». Y a esto dos cosas: la primera, la reforma ya está explicada; y dos, lo que debería explicar el ministro es cómo va a recomponer el diálogo social y cuál será su formato, contenidos y tiempos.

IV. Ya sabemos que las reforma pendientes son imparables. Lo que todavía no sabemos son las propuestas del Ministerio de Trabajo para afrontar las reformas. Quizás su vecina, la Vicepresidenta II y Ministra de Economía, ya tenga clara las líneas del Ejecutivo.

V. Está bien eso de dar algún que otro titular como «La reforma de pensiones ha de ser pactada» y acto seguido imponer los cambios «en los convenios con o sin agentes sociales».

Espero esos cien días para que pueda escribir otro texto enmendando mis errores.

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Yo voy a la huelga general

A pocas horas del inicio de la huelga general convocada por CCOO y UGT en toda España, quiero manifestar mi compromiso para secundar este paro. Dos son los principales motivos para sumarme a este derecho que tenemos los trabajadores y las trabajadoras:

I. Existen medidas, en la reforma laboral, que profundizan en poner por encima de las personas, criterios económicos injustificados y decisiones que debilitan, todavía más, el equilibrio entre partes. Esa lógica es la que nos deshumaniza, convirtiéndonos en un elemento más de la producción, alejándonos de lo principal: ser más sujetos activos de nuestras propias vidas.

II. Nos hará sufrir. La pérdida de derechos que se recogen en la reforma laboral para los trabajadores y las trabajadoras hará que tengamos menor capacidad para defender nuestros intereses, tendremos menos posibilidades de ser respetados como personas y será más difícil decir no.

Son mis dos principales motivos, que no excluye con otras razones que se han dado, pero que creo que pueden ser compartidos por muchas de vosotras, por muchos de vosotros.

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