La sociedad decente

Avishai Margalit | 1997

Anoche, el jeque anduvo por toda la ciudad, candil en mano, gritando: “Estoy harto de zafios y malvados, anhelo un ser humano”. —Rumi (1207-1273).

En el prólogo del libro, el autor explica cómo de una conversación mantenida con su colega Sidney Morgenbesser, éste comentó que “el problema más acuciante no era la sociedad justa, sino la sociedad decente”. Un comentario que, según escribe, “le causó una gran impresión” hasta tal punto de ser la base sobre la que construyó este ensayo.  Margalit se convenció de la importancia que hay que darle, en el pensamiento político, a los conceptos de honor y humillación. Así plasmó la idea de la sociedad decente, aquella que no humilla a sus integrantes.

La pregunta es inevitable: ¿qué es una sociedad decente? y la respuesta que propone es “una sociedad cuyas instituciones no humillan a las personas”. El autor hace, durante el recorrido de sus textos, la comparación que se establece entre una sociedad decente y una sociedad justa.

El libro consta de cuatro partes y un capítulo conclusivo. En la primera parte, aborda las razones por las cuales alguien se siente humillado. Aborda que una sociedad que carezca de derechos puede desarrollar nociones de honor y humillación apropiadas para una sociedad decente. El concepto apropiado de honor es la idea del respeto hacia uno mismo.

La segunda parte plantea la cuestión de qué es lo que justifica el respeto hacia los seres humanos. Lo hace en tres tipos: a) de carácter positivo: las personas merecen ser respetadas; b) de carácter escéptico: el origen del respeto es el respeto en sí mismo. Y c) de carácter negativa: no existe ninguna justificación para respetar a los seres humanos, aunque está justificado el evitar humillarlos.

La tercera parte aborda la idea de humillación, entendida como el rechazo hacia una persona ejercido por el colectivo humano y como la pérdida del control básico. Dos aspectos de la humillación que se manifiestan en los escenarios sociales. La cuarta parte plantea cómo deben actuar, en una sociedad decente, las principales instituciones sociales.

Es este un libro de afirmaciones para el debate, como dice el autor, algunas de ellas verdaderas y otras erróneas. 15 años después de su primera edición, el debate sigue muy abierto. Que continue la conversación.

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A la huelga por decencia #14N

1.- La decisión de apoyar e implicarme en una huelga general, es parte de la toma de conciencia individual ante una realidad y una problemática colectiva, ejerciendo con ello, un derecho legítimo y legitimado.

2.- Más allá de compartir las razones, que las hay, con sólo mirar el entorno personal y el ambiental (mi barrio, por ejemplo), podemos comprobar las magnitud del dolor provocado por unas políticas antisociales y de recortes que, además, han fracasado no resolviendo las mayores aspiraciones de la gente: empleo, servicios públicos de calidad, cooperación, igualdad, etc.

3.- Estas políticas aprobadas por el Gobierno de España, y con un seguidismo mayoritario de los gobiernos autonómicos, sitúan a la persona en un plano secundario. Solos los factores económicos —la ciencia más inexacta— están siendo primados y puestos de relevancia en la gestión de la plaza pública, en la gestión de la polis.

4.- Los desequilibrios y las desigualdades se acentúan, los males sociales se agudiza; el reparto de las cargas para atajar las soluciones basculan hacia la parte que menor responsabilidad ha tenido en el origen de esta crisis integral.

5.- Con todo ello, la política se debilita. Mas que porque los centros de decisiones se alejen de la ciudad, porque la política se desentiende de las soluciones reales que la gente necesita. El desapego es mayor y la desconfianza crece cuando se debilita la relación entre representados y representantes. La política como solución, se desliza por una pendiente peligrosa, camino de convertirse en un problema mayor.

6.- Es un momento para expresar nuestra solidaridad. Desde lo global, con un llamamiento a la movilización de todas las trabajadoras y los trabajadores europeos, a lo local en mi centro de trabajo. De los que estamos trabajando, por los que no pueden hacerlo aunque quieran. De solidaridad efectiva entre generaciones. De solidaridad manifiesta y manifestada. Es una tarea común de todos y para todos.

7.- Es el momento de la ciudadanía. El modelo laboral y social esta en juego y tenemos que defenderlo. Ayer compré lo de mañana, avisé al colegio de que mi hijo y mi hija no irán a clase. Participaré en un piquete informativo; llevaré cámara de fotos, mi teléfono móvil y mi tableta para contar con texto, con imágenes y con vídeo todo cuanto suceda a mi alrededor. Por la tarde, acudiremos a la manifestación, junto a milles de personas en la ciudad, en todo el estado, en toda Europa.

8. Aspiro a vivir en una sociedad más acorde con lo que Avishai Margalit denominó como sociedad decente “aquella cuyas instituciones no humillan a las personas sujetas a su autoridad, y cuyos ciudadanos no se humillan unos a otros.”. Voy a la huelga por decencia.

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Política antipolítica

 

Soy partidario de una política antipolítica. Es decir, de una política que no equivalga a una tecnología del poder y la manipulación con él como una forma de dirección cibernética de los hombres o como un arte de finalidades concretas, prácticas o intrigas, sino de la política como una de las formas de buscar y de conquistar el sentido de la vida; cómo protegerlo y cómo servirle; una política como moralidad practicada; como un servicio a la verdad; como preocupaciones por nuestros prójimos, preocupaciones auténticamente humanas, que se rigen por medidas humanas.

Václav Havel.

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Nada más falta que también se hunda la esperanza #7OYoVoy #wddw

En la europea Viena de aquel noviembre de 2006, como resultado la fusión de la CIOLS y la CMT, se constituyó la Confederación Sindical Internacional (CSI – @ituc), la respuesta del sindicalismo mundial a los desequilibrios e injusticias de la globalización. Aquel histórico acto, legitimado por más 180 millones de trabajadores y trabajadoras afiliadas, de tres centenares de organizaciones nacionales y sectoriales en 170 países, acordó por unanimidad pasar a la acción con la convocatoria a escala planetaria del 7 de octubre como Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Dos años después del acuerdo, se realizó la primera de ellas reclamando trabajo decente, la universalización del trabajo con derechos, luchar contra la pobreza y la desigualdad y ejercer la solidaridad internacional.

Desde entonces, el mundo del trabajo junto con organizaciones sociales denuncian las situaciones de explotación y pobreza, de falta de derechos y de la necesidad de comprometerse con la mayor aspiración de la gente, reclamando a los gobiernos la  “dignificación del trabajo, de la internacionalización de los derechos laborales y del desprestigio de unas condiciones económicas de explotación que, con la coartada del progreso y la modernidad, agravan la realidad de un mundo injusto, insolidario y desamparado“. (2009, 2010 y 2011).

Este año, la crisis económica, social, política e institucional que acampa en Europa y con mayor impacto en España, las organizaciones adheridas a la Cumbre Social (@SocialcumbreS), reclaman medidas más justas, equilibradas en el reparto de responsabilidades y esfuerzos, orientadas a la protección de las personas, a la defensa de los servicios públicos esenciales y al crecimiento económico en contraposición a las medidas de austeridad y de recortes que tanto sufrimiento innecesario genera en millones de personas y que están desmontando los servicios más esenciales para la ciudadanía: la sanidad, la educación, la protección social, la cooperación internacional o las políticas de igualdad. Los Presupuestos Generales del Estado para 2013, presentados en su fase de discusión por el Gobierno, siguen por la senda de “más paro, más recortes, menos protección social“.

Por ello, la Cumbre Social convoca movilizaciones el domingo 7 de octubre “para expresar el rechazo a estos presupuestos y para exigir una salida de la crisis que garantice la reactivación económica, la generación de empleo, la recuperación de la protección social y de nuestro mermado Estado del Bienestar“. Este es el mapa de convocatorias.

Mapa más grande.

Las reclamaciones que fundamentaron la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, no solo siguen vigentes, sino que se han acentuado en todo el globo. Nada más falta que también se hunda la esperanza. Pasa a la acción y haz correr la voz.

En twitter:  #7OYoVoy#wddw |

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Unidad didáctica para niños y niñas. Actúa contra el #trabajoinfantil

 

[gview file=”http://download.ei-ie.org/SiteDirectory/ChildLabourEditorialGroup/Doc/External/WDACL2012_Activity_ES.pdf”]

—Vía Internacional de la Educación.

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El “Consejo de Administración” de un colegio público pide que le rescaten

El “Consejo de Administración” del Colegio Público de mi barrio, es decir, el Consejo Escolar, ha decidido por unanimidad declararse en quiebra debido al axfisiante estrangulamiento económico que práctica el Gobierno Valenciano.

Es por ello que formulamos petición al Gobierno de España para que apruebe un rescate económico mediante capital público (como antes lo han realizado entidades bancarias privadas que pasan a manos del Estado). Así, no solo sanearemos nuestros balances económicos sino que invertiremos en la educación de nuestros enanos y enanas en las aulas, para que el día de mañana puedan ejercer la ciudadanía crítica y consciente.

Amén.

— @otromundoesposi   #20000paraEducación

Tanto recorte me pone los pelos de punta

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Artículo 26.Toda persona tiene derecho a la educación… debe ser gratuita… #EDU22m

Artículo 26 | 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres [y madres] tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

De la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Hoy, clase de literatura en la puerta del Banco de España. #22m #Valencia @otromundoesposi

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Contra la cultura del dinero #yoapoyo

Lo maravilloso nos hace hablar. Tiene que ver con el principio erótico. Nos dice que no estamos solos, que la vida es una corriente inmensa que compartimos no solo con los otros individuos de nuestra especie, sino con los animales y los bosques, con las dunas de los desiertos y los cielos salpicados de estrellas. Nuestro mundo ha dado la espalda a lo maravilloso y solo el dinero parece tener en él poder para dar valor a las cosas. Estos días el Gobierno ha anunciado una amnistía a los defraudadores. Por ella, no solo se les va a permitir sacar a la luz el dinero que ocultan, sino que se les premiará permitiendo que paguen por él un porcentaje muy inferior al que les corresponde. Es una medida excepcional, nos dicen, ya que el Estado necesita dinero. No importa saber de dónde viene el dinero, ni por qué lo han tenido escondido, todos se comportan como si este tuviera el poder de bendecir a los que lo tienen liberándoles de la culpa y la responsabilidad. Y no son solo algunos políticos y tecnócratas los que piensan así. La sociedad entera vive entregada al gran dios del dinero. Pueblos perdidos compiten entre ellos porque se ponga en sus verdes prados cementerios nucleares, los hortelanos venden sus tierras para construir bloques de viviendas que arruinarán la belleza de la costa, o comunidades como Madrid y Cataluña compiten por acoger en su territorio un emporio de casinos, privilegios fiscales, prostitución y profunda vulgaridad, y todo ello para conseguir que el dinero fluya a sus cuentas bancarias. No deja de hablarse del déficit, de la deuda, de las altas operaciones financieras, pero se evita hacerlo del sufrimiento de los que no tienen nada, de la pobreza creciente de jóvenes y ancianos, del envilecimiento del mundo. Tampoco se habla de la pérdida de esa capacidad de los hombres antiguos de transformar en relatos los mínimos acontecimientos de sus vidas. Es la maldición del dinero, que petrifica cuanto toca, como bien se explica en la historia del rey Midas. El relato abre el mundo, el dinero lo cosifica. Y lo maravilloso es vivir en un mundo sin cosas.

El relato completo del escritor Gustavo Martín Garzo, aquí.

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El mundo no es. El mundo está siendo y depende de nosotros y nosotras

 

El error de la izquierda es perderse en discursos agresivos, dogmáticos, en análisis y propuestas mecanicistas; es perderse en una comprensión fatalista de la historia, finalmente antihistórica, en la que el futuro, desproblematizado, se vuelve inexorable.

Yo no era progresista porque estuviese seguro de que el futuro traería inexorablemente el socialismo. Al contrario yo era progresista porque, rechazando una comprensión mecanicista de la historia, estaba seguro de que el futuro tendría que ser construido por nosotros mismos, mujeres y hombres, en la lucha por la transformación del presente malvado. O construido por nosotros, los progresistas, por la transformación sustantiva del presente, o construido por las fuerzas reaccionarias a través de cambios puramente adverbiales del presente.

— Paulo Freire

 

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