Don José Vidal-Beneyto

Nos ha dejado buscando mejor acomodo y este es definitivo. La expresión clarificadora, brillante y francotiradora contra el pensamiento dominante -que no único- del profesor José Vidal-Beneyto será, ahora, motivo de estudio;  motivo de satisfacción para todos aquellos, para todas aquellas, lectores y lectoras que seguíamos sus reflexiones y textos.

Le debía a sus padres ser valenciano, como el mismo manifestó en su discurso político cuando fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia, pero se sentía profundamente ciudadano del mundo. Solo hay que mirar la relación de reconocimientos a lo largo de su vida, dedicada al trabajo académico e intelectual en torno al mundo de la comunicación, la cultura, la globalización, los valores, la política, la democracia, la economía… es tan larga la lista que podría sintetizarse, aún a riego de empobrecerlo intelectualmente hablando,  que trabajo para aportar su saber a la construcción de un mundo más justo, más igualitario, más libre… más humano.

Como dicen quienes lo conocieron en el diario del que fue socio fundador, “su argumentación intelectual ha mantenido en las últimas décadas una de la más lúcidas reflexiones sobre la comunicación en el mundo de habla hispana”.  Y nos les falta razón, aunque se quedan cortos. En ese mismo diario, pudimos acercarnos a sus textos más políticos, de los que tanto se puede aprender y comprender la vida política reciente. Qué sino son sus artículos: El macabro vodevil de Copenhague; La abominación que no cesa; La dominación sin ideología; El G20, ¿una luz sin sombras?; ‘Berlusco-zysmo’ y democracia; El arma del crimen; ¿Comienza el deshielo?; Corrupción y poder; La ‘federofobia’ en Europa;  El socialismo liberal (1, 2, 3, 4 y 5);  La perversión de los ideales (1, 2, 3 y 4); Una dramática perversión; La democracia bajo sospecha; Los ‘think-tanks’ y los ‘neocons’ (1); Los ‘think tanks’, miseria de ideas (2); Capitalismo de cruzada; Resistencia crítica (1 y 2); A contra-esperanza; Contra la desbandada de la izquierda (y 5); La izquierda en desbandada (1, 2, 3, 4); El último intelectual; El último intelectual (de izquierdas); De la mundialización a la globofobia; La ética como coartada (1 y 2); El Estado entre lo nacional y lo global; Noticias del caos; Fondos-buitre (2); Más allá del voto; Democracia participativa; Entropía democrática; La ruptura americana de Sarkozy; La privatización de la realidad; La victoria del logo; La derechización del mundo (1, 2, 3 y 4) o Festival mediático.

Ahora, maestro, descansa en paz.

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El macabro vodevil de Copenhague

«Muchos esperábamos que Copenhague, dada la extraordinaria importancia de la apuesta, produjera un compromiso de reducción de las emisiones y fijara las medidas para lograrlo. Pero Estados Unidos, dominado por consideraciones políticas internas, por motivaciones económicas a corto plazo y por penosas ambiciones de poder global, de las que su rivalidad actual con China es sólo una significativa muestra, ha decidido que no fuese así. Su penosa espantada después de haber anunciado una victoria pírrica antes de que concluyera la Cumbre, ha sido una de las más lamentables en este tipo de reuniones y oscurece la brillante ejecutoria de Obama en la política mundial. Ahora sólo le queda la inevitable remisión a lo que determine el Senado de los Estados Unidos, cuya decisión, después de haber mirado hacia otro lado durante 15 años cuando se ha tratado de ratificar la Convención del Cambio Climático, no puede ser más inquietante. Ni más humillante para los 191 Estados de Copenhague, sometidos al humor de los congresistas norteamericanos y a los cálculos políticos de dicho país.

Con todo, lo más repugnante son las “generosidades” de la Cumbre al ofrecer 10.000 millones de dólares, como ayuda total y, por una vez, para resolver el problema del calentamiento, frente a los 3.000 millones diarios en gastos de defensa y los 820.000 millones de rescue que Norteamérica destina cada año para rescatar la deuda bancaria. Por no hablar del ignominioso tratamiento que Copenhague reservó a la sociedad civil mundial, al acreditar en un primer momento a 46.000 personas, que se redujeron después a 21.000, de las cuales sólo se permitió que apenas 300 entrasen en la Conferencia. Ni los entusiastas militantes de base, ni siquiera los líderes de las grandes organizaciones ecologistas -Greenpeace, WWF International, Amigos de la Tierra, Intermón Oxfam, etc.- pudieron acceder al Bella Center. Todos, acreditados o no, a la calle, a sufrir nieve, lluvia y frío y, sobre todo, “a no perturbar”. De lo contrario, atenerse a las consecuencias. Juan López de Uralde, presidente de Greenpeace-España, y que es hoy emblema de nuestra dignidad, a quien se dedica este artículo, sigue encerrado en su prisión de Copenhague, desde el inicio del conclave. Las autoridades danesas, incluyendo su Familia Real, han considerado extraordinariamente peligrosa el arma de que se sirvió para llamar la atención de los jefes de Estado: una pancarta, desplegada sobre la alfombra roja del salón en que estaban reunidos, en la que se podía leer: “Los políticos hablan, los líderes actúan“. No hacía falta más para que se considerase a quien la exhibía como un peligroso perturbador, un terrorista.»

| José Vidal-Beneyto | Extracto de su tribuna de opinión dedicada “A Juan López de Uralde, honor de la sociedad civil”.

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La abominación que no cesa

| José Vidal-Beneyto | Vía El País

El patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. La sociedad debe cuestionar al capitalismo que glorifica la riqueza de unos pocos.

El pasado mes de enero ocupé este mismo espacio con el mismo tema y la misma indignación. Lo que entonces llamé El arma del crimen apuntando a los paraísos fiscales, lugares de la inmundicia financiera, hoy tengo que centrarlo en el aplauso que reciben los grandes protagonistas de guante blanco de la economía criminal, con Bernard Madoff a la cabeza, cuyas fechorías desbordan los límites de lo repugnante, lo que no impide que cosechen los elogios de muchos de nuestros contemporáneos.

Todo comenzó con el triunfo absoluto del yo en el universo de los valores y la emergencia de su soberanía en la sociedad con la exaltación absoluta del sujeto, propulsor sin límites de la intimidad de masa, pero indisociable sin embargo de su vocación de triunfador social, derivada de su radical inscripción colectiva. Porque ésta es la extraña matriz de la ideología del individuo, en la que lo de uno, el sujeto en cuanto tal, es indiferenciable de lo de todos, su condición de producto social, y de ahí la lectura turbadora de la conjunción de lo público y lo privado. Conjunción en la que lo que se nos aparece como la expresión más acabada de lo propio, como lo más irreductiblemente de uno, es, al contrario, la materia subjetiva más contaminada por las determinaciones comunes que vehicula masivamente la sociedad. Determinaciones cuyo repertorio es muy limitado, en virtud, por una parte, de la propia limitación entitativa de sus posibilidades y, por otra, de la presión de la oferta real con que golpean los medios de comunicación, instrumentos privilegiados de la estrategia del vendedor, que domina el mercado y practican las grandes empresas.

Ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical, una de cuyas formulaciones programáticas más populares son los Diez mandamientos para el éxito que nos propone Dany Robert-Dufour en su obra La Revolución cultural liberal, de los que pueden servir de muestra estos tres que traduzco del francés: “Tu única guía será el egoísmo”, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

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La dominación sin ideología

| José Vidal-Beneyto |

El reinado de la tecnocracia hace impracticables e inútiles todas las ideologías. Para transformar la sociedad queda el recurso de la movilización renovada de los colectivos de base como reacción a la opresió.

En el artículo de ‘la Cuarta Página‘ que publiqué en marzo sobre la democracia-marketing insistía en el abandono de los atributos propiamente políticos por parte de la nueva democracia. En primer lugar, los actores, con la sustitución de los partidos y los militantes por los colectivos de apoyo electoral y los grupos en favor de campañas sociales concretas; y por otra parte, la renuncia a toda doctrina y formación ideológica, suplantadas por nuevos dispositivos técnico-funcionales.

Esta cancelación del espacio ideológico llevó a pensar que se trataba de una reedición del tema del fin de las ideologías, que había emergido a finales de los años cincuenta en el mundo de las ciencias sociales y del análisis político y que desde entonces ha acompañado todos los intentos de conservadurismo político y social.

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El G20, ¿una luz sin sombras?

José Vidal-Beneyto | Virginia Alarzón.

En línea con los grandes medios de comunicación internacionales nuestro diario nos ha ofrecido una versión de la cumbre de Londres muy positiva y esperanzada dando por conseguido lo que se anuncia como deseable. Lo que está lejos de que pueda acontecer.

Sólo dos ejemplos. La decisión de inyectar cinco billones de dólares en la economía mundial, no es una medida nueva sino la suma de una serie de decisiones previstas en los planes nacionales de los Estados y que ahora se agregan sin más.

Pero el ejemplo más patético es el de los paraísos fiscales a cuya perturbadora actividad se quiere poner fin creando listas grises a las que accederán los países que den “señales de arrepentimiento” o imponiendo simples sanciones (¿cuáles?) a los que no quieran cooperar. Pero sobre la inutilidad del ejercicio de las listas y de las sanciones el último ejemplo fue en 2006 la lista negra del GAF (Grupo de Acción Financiera) a petición de la OCDE, que poco tiempo después había salvado de la quema a todos los incluidos. Y, ¿qué mejor prueba que la imposibilidad de verificar la existencia de la cuenta numérica de Madoff en Clearstream -Luxemburgo- con el producto de todos sus latrocinios denunciada con insistencia por Denis Robert?

Mientras Delaware en Estados Unidos y la City de Londres sean los emblemas de la opacidad financiera mundial será imposible acabar con el secreto bancario y los chanchullos en las finanzas. Se dirá que la gente necesita vivir de esperanzas y que la política es también ceremonia y espectáculo, por eso en el libro colectivo El país o la referencia dominante, de 1986, pedíamos que la información fuese al mismo tiempo veraz y socialmente útil. Veintitrés años después seguimos en lo mismo.- José Vidal-Beneyto, París.

A vista de pájaro lo que se ve de esta reunión del G20 es que es un dispendio de gastos casi tan vergonzoso como las bonificaciones de los ejecutivos mientras se hunden sus empresas. Parece que unos y otros sólo saben hacer las cosas de un modo: a lo grande (la agenda de las primeras damas es sonrojante: no están en una fiesta). Tienen la misma falta de sensibilidad que aquellos directivos que iban a pedir ayudas en jet privado. Aunque la economía vaya cuesta abajo parece que los de siempre viven como siempre y están a años luz de la realidad de la gente.- Virginia Arlanzón.

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‘Berlusco-zysmo’ y democracia

| José Vidal-Beneyto | El País.

El primer ministro italiano y el presidente francés son los adalides de un sistema de gobierno basado en las técnicas comerciales y el dominio de la televisión. Peligran la democracia y la opinión pública.

Se trata de introducir el management en el corazón de la administración pública y de los aparatos del Estado y de sustituir el enfrentamiento ideológico, comunistas y socialistas frente a liberales, por la competencia de las ofertas políticas al modo de la competencia comercial.

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El arma del crimen

Los fondos desaparecidos en la estafa realizada por Bernard L. Madoff no pueden haberse volatilizado. Los ‘paraísos fiscales’ son el principal instrumento para lavar las prácticas fraudulentas del actual capitalismo.

| José Vidal-Beneyto |

La corrupción se ha convertido en una pandemia que todo lo infecta, a la que nadie y nada escapa. La corrupción entendida, no sólo ni principalmente, como la utilización abusiva e inicua de las posiciones de poder en provecho de quien las detenta, sino como la falsificación de todos los valores, la perversión sistemática, la impostura permanente en el planteamiento de medios y objetivos. Personas, organizaciones, la economía, los lenguajes, el deporte, la política, las empresas, la justicia, las ideologías, el Estado, la comunicación; todo estragado, pervertido. Es decir, la adulteración de las conciencias, la corrupción del espíritu, que transforman cualquier propósito en barbarie. Por eso, hoy, la generalización y persistencia de las prácticas corruptas no sólo han trivializado su uso, sino que lo han connaturalizado, inscribiéndolo, con todos los honores, en el patrimonio de los comportamientos legítimos y necesarios de nuestra contemporaneidad.

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Vidal-Beneyto cambia de acomodo

Tanto y tantos sábado he leído y he vuelto a publicar sus columnas, que se echará en falta, hasta en tres ocasiones, la expresión clarificadora, brillante y francotiradora contra el pensamiento dominante (que no único) del profesor José Vidal-Beneyto (1927). Una voz convencida de que otro mundo es posible.

El mismo explica su cambio de acomodo:

Me voy pues de esta columna de la Sección de Internacional, pero de acuerdo, obviamente con la dirección de EL PAÍS, hemos buscado otro acomodo, más concorde con mi andadura intelectual, menos exigente en cuanto a la frecuencia, menos sumiso a la autoridad de lo noticioso, más holgado en lo que toca al espacio disponible, lo que debería traducirse en un artículo mensual en La cuarta página y alguna colaboración en las páginas de Opinión.

Es evidente que la información periodística cotidiana conlleva un elevado coeficiente de reiteración porque la línea dominante de los sucesos de actuación, que son la materia obligada de las noticias de prensa, es notablemente reiterativa. A veces se producen, desde luego, saltos, rupturas, pero el ritmo no es, en absoluto cotidiano, y su novedad es desde luego siempre relativa, modesta. De aquí que los apasionados lectores de libros no lo sean necesariamente de periódicos. Y mucho menos en estos tiempos de dominación mediática y audiovisual.

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¿Comienza el deshielo?

«Se extiende la conciencia de fin de ciclo del sistema de organización económica dominante» [I]
«El neoliberalismo ha llevado la desigualdad a límites intolerables y a la exhibición del lujo más agresivo» [II]

Ambas afirmaciones son destacados de la tribuna de opinión “¿comienza el deshielo?” (I y II) de José Vidal-Beneyto.

El neoliberalismo ha fracasado. Hay que decirlo más.

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El socialismo liberal (4)

José Vidal-Beneyto

Los textos son casi siempre generadores de ambigüedad y con frecuencia de confusión. En especial los periodísticos. Esto es lo que está sucediendo con mi contribución al tema al que vuelve este artículo. Conviene pues que diga que yo no defiendo, no he querido defender la corriente ideológica-política que cubre la designación socialismo liberal sino que habiendo vuelto a encontrar, 30 años después, los fecundos e ignorados textos de Carlo Rosselli, Guido Calogero, Jean Matouk, Rainer Eisfeld y Aldo Capitini he comprobado que la problemática que les era común conservaba toda su centralidad. Pues la necesidad de instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad y de establecer entre ambas una indisociabilidad radical tiene hoy mayor vigencia, si cabe, que cuando Bobbio la postulaba en Quale Socialismo? -Einaudi 1976-.

Los escapismos individualistas y las exquisiteces hedonistas del pensamiento postmoderno han dejado intacta la estructura de la dominación: los ricos cada vez más poderosos y los poderosos cada vez más ricos. Los promotores de la libertad perdidos en su burbuja personal, los defensores de la justicia social dispuestos a sacrificarlo todo en el altar de lo colectivo. Frente a esta doble renuncia, el sincretismo de las conciliaciones blandas de la Tercera Vía a que nos invita Giddens es un más de lo mismo, absolutamente condenable porque confirma, querido colega Antonio González, el primado de lo híbrido, que acompaña el vivir contemporáneo y subraya lo incongruente de un antagonismo que funciona como desencadenante de múltiples reacciones casi inútiles en la misma dirección.

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Textos relacionados.

:: El socialismo liberal (1), (2) y (3)

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