Sin terremotos, somos invisibles

Andrés Rábago, El Roto, en la viñeta que hoy publica no sólo se refiere al desastre ocurrido en Haití. Para explicarlo mejor, cito a Kapuściński que dijo que él escribía sobre la pobreza y los pobres por razones éticas: “sobre todo porque suelen ser silenciosos. La pobreza no llora, la pobreza no tiene voz. La pobreza no se rebela. Encontraréis situaciones de rebeldía sólo cuando la gente alberga alguna esperanza. Entonces se rebela, porque espera mejorar algo. En la mayor parte de los casos se equivoca; pero el componente de la esperanza es fundamental para que la gente reaccione. En las situaciones de pobreza perenne, la característica principal es la falta de esperanza. Esta gente no se rebelará nunca. Así que necesita que alguien hable por ellos. Esta es una de las obligaciones morales que tenemos cuando escribimos sobre esta parte infeliz de la familia humana. Porque ellos son nuestros hermanos y hermanas pobres. Que no tienen voz.» Era su principal tarea, en la que volcaba “los cinco sentidos de la profesión periodística” saber ver, oír, estar, pensar y compartir.

Ahora, con todo el dolor, hablan por ellos este tipo de catástrofes.

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Realidades

¡Hurra! ¡La recesión quedó atrás! | Michael R. Krätke.

Crisis? ¿Qué crisis? La crisis pasó, lo peor quedó atrás; estamos de nuevo en marcha. Tal es, desde hace semanas, la cantilena que reproducen todos los medios de comunicación. E inmediatamente antes de las elecciones federales alemanas, es, huelga decirlo, un mensaje reconfortante, sobre todo para la coalición de gobierno. Viene a dar lustre a su pretendido éxito, y proclama: no os preocupéis, Merkel y el mercado lo han dispuesto, ahora estamos otra vez en marcha. No necesitamos ya más programas de coyuntura; no se hable más de los inmensos costes de las recientes acciones de rescate; cállese sobre la distribución de las cargas de la crisis. ¿O acaso no vamos todos, los ganadores de la crisis lo mismo que sus víctimas, en el mismo barco? El barco está de nuevo a flote; la consigna, como siempre, no puede ser otra que la del “crecimiento”; y del crecimiento oficialmente estimado en un 0,3% tiene que alegrarse todo el mundo.

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