Chile – 1973

- El 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende, dio su discurso en la radio en vivo, con disparos y explosiones sonoras de fondo, tras el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en su contra encabezado por el general Pinochet. Murió instantes después.
Seguramente, ésta será la última oportunidad para mí dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de Radio Magallanes. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que haya un castigo moral para quienes han traicionado su juramento… Ante estos hechos, lo único que me queda decir a los trabajadores: yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré por la lealtad al pueblo con mi vida. Y yo les digo que estoy seguro de que las semillas que hemos plantado en la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. Con la fuerza nos pueden dominar, pero los procesos sociales no pueden ser detenidos ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria, quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron…
El pueblo debe defenderse, pero no debe sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse tanto.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Tenga en cuenta que, más temprano que tarde, de nuevo las grandes alamedas se abrirán, ya través de ellos pasará el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Si en 1973 hubiese existido Wikileaks, se habría sabido cómo cospiraban Nixon y Kissinger contra el gobierno legítimamente elegido de Chile y cómo apoyaron un brutal y sanguinario régimen presidido por el tirano Pinochet. Visto en Adbusters
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Lo que no entendemos es cómo Obama, el impoluto Nobel de la Paz, ha perdido la histórica oportunidad de hacer justicia y pedir disculpas al pueblo chileno.
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